4 de febrero de 1992: Del “Por Ahora, nuestros objetivos no los hemos alcanzado” hasta por siempre en 2020

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Un día como hoy, hace 28 años, Venezuela se despertaba en la madrugada con el intento del Golpe de Estado del teniente-coronel Hugo Chávez Frías con un grupo de militares, quienes se alzaron contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez para derrocarlo. Ese día, los teléfonos de todo el país, no dejaron de sonar. Los que estaban dormidos, fueron despertados por amigos y familiares, para que prendieran el canal 4, Venevisión y escucharan el mensaje del presidente. Y al caer el sol, nadie fue a trabajar, todos estábamos sentados frente al televisor para ver TODO, pero TODO en ese “amanecer de golpe”.

Estuvieron comprometidas en la asonada, guarniciones militares de los estados Aragua, Carabobo, Miranda, Zulia y el Distrito Federal. El alzamiento -denominado Operación Zamora- se inició en la tarde del día 3F y estalló en la noche, al retornar al país el presidente Pérez, luego de su participación en el Foro Económico Mundial, en la ciudad de Davos (Suiza).

Los responsables eran miembros de una agrupación clandestina existente en el seno de las Fuerzas Armadas, conocida como Movimiento Bolivariano MBR-200. Dicha organización fue fundada en 1983 por los entonces capitanes del Ejército Hugo Chávez Frías, Felipe Acosta Carlés y Jesús Urdaneta Hernández, quienes se desempeñaban como instructores de la Academia Militar. Debido a que entre sus miembros figuraban oficiales de graduaciones medias tales como comandantes, mayores, capitanes, tenientes y tenientes-coroneles, dicho movimiento se conoció como COMACATE. Asimismo, buena parte de los integrantes pertenecían a la promoción Simón Bolívar, la cual egresó de la Escuela Militar en 1975.

En este Golpe de Estado, Chávez estuvo acompañado por Francisco Arias Cárdenas (desde el Estado Zulia), Joel Acosta Chirinos, Jesús Urdaneta y Jesús Ortíz, quienes tomaron distintas guarniciones y dirigieron las operaciones militares desde varios estados desde varios estados del país. Pero en el caso de Caracas, fue Chávez el encargado de dirigir las riendas en la capital desde el Museo Histórico Militar de La Planicie (Parroquia 23 de enero). Joel Acosta Chirinos, comandó las operaciones en la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en La Carlota.

Los combates en la capital, se iniciaron aproximadamente a las 11 p.m. del día 3F y los enfrentamientos más intensos tuvieron lugar en la residencia presidencial La Casona, en el Palacio de Miraflores y en la base aérea Francisco de Miranda. Otras acciones tuvieron lugar en el Fuerte Tiuna, donde se iniciaron las acciones golpistas, en las comandancias generales del Ejército y la Armada, en el Comando Regional número 5 y el Comando de Seguridad Urbana de la Guardia Nacional, la sede de la DISIP en el Helicoide, en la sede de la Comandancia de la Policía Metropolitana en Cotiza y en Venezolana de Televisión (canal 8).

A pesar de la magnitud del movimiento en la región capital, el presidente Pérez pudo sortear con éxito la situación, ya que a su llegada de Suiza estaban esperándolo el ministro de la Defensa, general Fernando Ochoa Antich, y el Ministro de Interiores, Virgilio Ávila Vivas, quienes se habían trasladado al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, para desarticular un presunto operativo destinado a detener al presidente Pérez.

Una vez en la residencia presidencial, Pérez recibió a las 11 p.m. una llamada telefónica de Ochoa Antich en la que era informado de un alzamiento en el Fuerte Mara en el Zulia, por lo que decidió trasladarse al Palacio de Miraflores, evadiendo por escasos minutos la captura de los golpistas. Posteriormente, a las 12 p.m. Miraflores fue atacado por tanques y por una unidad de paracaidistas, produciéndose intensos combates que derivaron en múltiples heridos y muertos de ambas partes. Nuevamente, el presidente Pérez logro huir de sus captores dirigiéndose al canal 4 de televisión (Venevisión), desde donde se comunicó con el país a la 1 a.m., informando acerca de la situación y condenando al movimiento insurreccional.

A casi 3 décadas de esa fecha que a muchos nos marcó para siempre, podemos afirmar que, con 21 años de poder del chavismo en Venezuela, aunque fue un fracaso militar, lograron un éxito político. Es oportuno resaltar, que el pueblo en general vio en los golpistas una versión heroica de El Zorro o de El Llanero Solitario. Casi todos los medios de comunicación social, los “endiosaron”. Chávez y todos los golpistas, parecían los nuevos Rolling Stone, versión criolla del famoso grupo de Rock británico.

Los únicos dos políticos venezolanos, que se atrevieron estar del lado de Carlos Andrés Pérez y de tener palabras fuertes en contra de los militares alzados, se ganaron la antipatía del país entero, como fueron por AD, el Diputado David Morales Bello y el Diputado por COPEI, Eduardo Fernández. En nuestro país, a veces la gente en general tiene problemas de memoria, entonces, hay que decir las cosas, así a muchos NO les guste.

De ese capítulo amargo del país, pero positivo políticamente para Chávez y quienes lo siguieron ¡hasta el sol de hoy!, quien aprovechó el momento de muchas emociones encontradas en Venezuela, fue el Dr. Rafael Caldera, que ¡prácticamente! Justificó el golpe militar y le hace fuertes críticas al gobierno de Carlos Andrés Pérez, y como decían las abuelas, le echó más leña al fuego, para atizarlo más “…. En estos momentos debemos darle una respuesta al pueblo y tengo la convicción de que no es la repetición de los mismos discursos que hace treinta años se pronunciaban cada vez que ocurría algún levantamiento militar y que vemos desfilar por las cámaras de la televisión, lo que responde a la inquietud, el sentimiento, a la preocupación popular.

El país está esperando otro mensaje. Yo quisiera decirle a esta tribuna con toda responsabilidad al señor presidente de la república que de él principalmente, aunque de todos también, depende la responsabilidad de afrontar de inmediato las rectificaciones profundas que el país está reclamando.

Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia, cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad.

Esta situación no se puede ocultar. El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos, que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo. Hay un entorno, hay un mar de fondo, hay una situación grave en el país y si esa situación no se enfrenta, el destino nos reserva muchas y muy graves preocupaciones.

…Por otra parte, quiero decir que esto que estamos enfrentando responde a una grave situación que está atravesando Venezuela. Yo quisiera que los señores jefes de Estado de los países ricos que llamaron al presidente Carlos Andrés Pérez para expresarle su solidaridad en defensa de la democracia, entendieran que la democracia no puede existir si los pueblos no comen, si como lo dijo el Papa Juan Pablo II. «no se puede obligar a pagar las deudas a costa del hambre de los pueblos».

Esos señores deben entender, que estas democracias de América Latina están requiriendo una revisión de la conducta que tienen frente al peso de deuda externa, alocadamente contraída y en muchos casos no administrada apropiadamente, que nos está colocando en situaciones, cuyo costo ha llegado a asustar a los propios dirigentes del Fondo Monetario Internacional y de los otros organismos financieros internacionales.

…Cuando ocurrieron los hechos del 27 y 28 de febrero del año de 1989, desde esta tribuna yo observé que lo que iba a ocurrir podría ser muy grave. No pretendí hacer afirmaciones proféticas, pero estaba visto que las consecuencias de aquel paquete de medidas que produjo el primer estallido de aquellos terribles acontecimientos, no se iban a quedar allí, sino que iban a seguir horadando profundamente en la conciencia y en el porvenir de nuestro pueblo.

Dije entonces en algún artículo, que Venezuela era algo como la vitrina de exhibición de la democracia latinoamericana. Esa vitrina la rompieron en febrero de 1989 los habitantes de los cerros de Caracas que bajaron enardecidos. Ahora, la han roto la culata de los fusiles y los instrumentos de agresión que manejaron los militares sublevados…

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