A un año del atroz crimen por torturas del capitán Acosta Arévalo su viuda exige justicia

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

A través de una misiva, la viuda del militar pidió que “condenen, sancionen y penalicen a toda la estructura criminal responsable de la tortura y asesinato” de su esposo.

Ayer, 28 de junio, se cumplió un año del asesinato del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, su viuda Waleska Pérez de Acosta exigió una vez más “la condena de toda la estructura criminal responsable” de su muerte.

Acosta Arévalo fue detenido, sin orden judicial, el pasado 21 de junio de 2019 por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), por estar supuestamente involucrado en los hechos del 30 de abril, día que se suscitó el levantamiento militar contra Nicolás Maduro.

Comunidad internacional y la defensa

La familia y la viuda de Acosta Arévalo, así como sectores de la oposición y defensores de derechos humanos, afirman que el oficial fue torturado hasta la muerte. El régimen de Nicolás Maduro, por su parte, se apresuró a solicitar una investigación para esclarecer el hecho. Y el Ministerio Público imputó a dos efectivos de la Guardia Nacional “el delito de homicidio preterintencional”.

Alonso Medina Roa, abogado de Rafael Acosta Arévalo, afirma que el capitán de corbeta murió siendo inocente, no terminó siendo enjuiciado por la presunta participación en una conspiración contra Maduro.

Reclamo a la ONU

Waleska Pérez de Acosta también recordó en la misiva que la detención de su marido se produjo horas más tardes del fin de la visita de Michelle Bachelet a Caracas.

“Mientras todo esto pasaba, la ONU, específicamente, la alta comisionada estaba en Venezuela (…) dejando dos comisionados, que son testigos del asesinato y de la estructura de torturas y no dijeron nada. Solicité respaldo y apoyo para realizar un examen forense, independiente (…) No obtuvimos respuesta ni apoyo, solo un tweet”, aseguró este 28 de junio.

A finales de junio de 2019, la alta comisaria de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su “profunda preocupación” por la muerte bajo custodia de Rafael Acosta Arévalo , y pidió una investigación “independiente, imparcial y transparente” del suceso.

“Recuerdo a las autoridades venezolanas que son responsables de la vida, y de la integridad física y psicológica de todas las personas privadas de libertad”, dijo Bachelet.

“Lo mataron siendo inocente, sin que se le cumpliera el debido proceso y violando el Principio de Presunción de Inocencia, recordemos que Hugo Chávez, bajo su mando en la intentona de golpe de Estado, hubo decenas de muertos, usó tropas, asaltos armados, usó vehículos del Ejército. ¡Se le respetaron sus derechos! Y destrozó el país”, recordó Pérez de Acosta en la misiva.

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