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Mascaritas / Venezuela RED Informativa

“Esto debió haberse hecho mucho antes…”, así Donald J. Trump se disculpa por el desastre que le dejó su antecesor, tras 8 años de inacción. La “vista gorda” de la Administración Obama con Irán, el resto de la porquería del mundo árabe y hasta con sus vecinos indeseables del Sur, que permitió crecer y desarrollar en Venezuela, fue indescriptible.

Obama significó un retroceso para los EE.UU, a niveles de los espantosos años 30 de antes de la época de F.D. Roosevelt. No dio una. Ni adentro ni afuera. El desempleo. Las crisis financieras que le explotaron en la cara, así como la Burbuja Inmobiliaria que reventó en medio mundo, acompañaron su gestión por 8 años junto con un increíblemente alto nivel de aceptación personal.

Afuera, la base de su política exterior consistió en algo así como “… que cada quien haga lo que le dé la gana”. Lo cual significó un peligroso vacío que pronto ocuparon China y Rusia junto con sus satélites comerciales, armando relajo.

Lo mismo que la “apertura” Yanqui con el régimen sanguinario de los Castro en Cuba, por estrictas razones mercantiles, formó parte del “negro” corolario de la Era Obama.

Los iraníes y el demente de Corea del Norte se hicieron más fuertes, más presentes y más tóxicos en sus áreas de influencia geográfica y aun fuera de ellas.

El experimento racial del Partido Demócrata del Siglo XXI, resultó un ser un problema de magnitudes planetarias. Así, los Yanquis pasaron de “policías mundiales” a combatientes del Twitter y del WhatsApp, mientras que buena parte del planeta de cocinaba en su propio caos.

Los rusos se cogieron Siria. Así garantizaban obstaculizar cualquier intento de tender un poliducto que llevara energía a Europa, desde el Medio Oriente.

Los chinos se montaron en toda la Península Arábica y la declararon “zona de influencia”, igual por razones energéticas. Y los europeos, como es su costumbre, se aplicaron en lo de siempre: hablar mal de los Yanquis y ponerle cada vez que pueden, las “cosas” más difíciles.

Por eso es que, a todo lo largo de la Era Obama, el Difunto y su “proyecto basura” disfruto de la confortable indiferencia del Departamento del Tesoro y del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América.

Angelitos de los más terroríficos grupos fundamentalistas árabes, sembraron células activas en el Oriente venezolano. En los Llanos de Apure se procesó y se procesa más clorhidrato de cocaína, que en las maquilas de las FARC montadas en la Ciénaga del Darién o en las Selvas del Caquetá Colombiano.

A todas estas solo un par de veces Barack Obama hizo referencia al proyecto de la porquería del siglo XXI y a sus protagonistas de opereta.
Simple. El sueño de la Gran Maquila en Cuba, promovida por el área comercial y financiera del Partido Demócrata del Siglo XXI que representa la Sra. Clinton, hacía del “caso” Venezuela una pieza de soporte energético para el rompecabezas que estaban armando.

El objetivo era sencillo. Mudar la inversión de los Yanquis y de Europa de China, a la “seguridad” garantizada y a la cercanía hemisférica de la Cuba de los Castro. Mano de obra dócil, esclava y sin “costos asociados” como sindicatos o protestas laborales, hacían de la Isla de Cuba el sueño de las inversiones fáciles. Y como postre, con cobertura de energía “barata”, proveniente de la Venezuela chavista.

Con los buenos oficios diplomáticos y la bendición papal de Bergoglio desde el Vaticano, Cuba volvería a ser el paraíso del dinero sucio hasta que el infierno se congelará.

O ganará las elecciones presidenciales Donald J. Trump, en 2015… Y ahí todo se derrumbó.

Lo que sigue es noticia. Total, que lo que “sucedido” el fin de semana en los terminales de carga del aeropuerto de Bagdad, efectivamente tuvo que haberse llevado a cabo muchos años atrás, y el Mundo, con toda seguridad, funcionaria hoy mucho mejor.

Soy de los que cree que la carta bélica – electoral de la precampaña Trump 2020 ya fue jugada. Que para las “necesidades” de lo doméstico, el “asunto” Venezuela paso a un segundo o tercer plano, en esta nueva doctrina del “basta ya de tanta complacencia”, recién puesta en marcha.

Pero 2020 aún está muy fresco. Y la “venganza de Alá y de sus devotos” puede llevarse a cabo desde cualquier lugar donde estas alimañas persas han hecho nido. Ojala que los cubanos y el Sr. Maduro se equivoque. Ojalá y les dé por escupir en la misma acera donde está el complejo de la Embajada Norteamericana en Caracas. ¡Sería tan lindo!

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