Alfredo Ortega: “No tiene sentido hablar de elecciones en un país dominado por una fuerza extranjera y aliado al narcotráfico”

Alfonsina Ríos / Venezuela RED Informativa

Como él mismo recuerda, vino a Estados Unidos “solo y con dos maletas”, eso fue a finales de 2004, cuando el régimen chavista aumentó la persecución a raíz del horrendo asesinato del fiscal Danilo Anderson, ocurrido el 18 de noviembre de ese año, y que hoy expertos en criminalística califican como un “Crimen de Estado”.

Anderson tenía en sus manos los más relevantes casos políticos, entre ellos la investigación de los acontecimientos del 11 de abril de 2002. Nuestro entrevistado es uno de los firmantes del famoso Decreto Carmona, que, así como él, una gran mayoría de personalidades del sector político y financiero rubricaron, brindando su respaldo al gobierno “más efímero” de la historia de Venezuela.

“Si bien yo no tenía nada que ver ni temer, la lógica rara vez es lo que impera en regímenes del mal como el de Venezuela” y, en vista de eso, “Vine a EE.UU., por un par de meses. Nunca volví”, comenta el politólogo, quien además confiesa no añorar a la nación donde vino al mundo, porque necesita reconciliarse con ella: “Tengo un conflicto interno con haber nacido en un país que permitió que se instalara el chavismo en el poder y que durara más de 20 años. A medida que pasa el tiempo, identifico más responsables”.

En los actuales momentos se encuentra residenciado en Weston, ciudad ubicada en el condado de Broward en el estado de Florida y ama a Estados Unidos: “No termino de maravillarme con esta nación. Frecuentemente me pregunto cómo lograron alcanzar un país así. ¿Cuál será la clave? ¿Cuál es el secreto? Siempre me pregunto. Tengo una pista. Es un país verdaderamente libre y eminentemente bueno”. Allí conoció a su esposa, hace más de diez años, con quien tiene casado siete y de cuya unión nacieron dos niñas. “Nos sentimos muy bendecidos de poder vivir aquí”.

A la edad de siete años sufre una terrible pérdida, fallece su padre a los 52 años, pero en un lapso de cinco estaciones, su madre vuelve a casarse, siendo el nuevo esposo una persona con quien él mantiene una buena relación.

De su progenitor guarda “la mejor enseñanza” que a su juicio proviene de la última conversación poco antes de morir cuando lo llamó a su cuarto y sentados en la cama le dijo: “Que Dios te lleve por el camino real”. “Sé con toda certeza que esa frase lo resumía todo. Sin Dios no tenemos nada y en su camino lo tenemos todo”, asevera nuestro Personaje de la Semana y añade: “De mi madre y su esposo también tengo muchas enseñanzas. La experiencia es definitivamente un valor supremo. No en vano el cuarto mandamiento es honrar a nuestros padres. Una forma superior de honrarlos es escuchándolos”.

Aunque tiene pocos recuerdos de su infancia, dice no olvidar “una noche cuando papá llegó a casa con un juguete que yo quería. Era una especie de jeep descapotado con un muñeco que era un explorador. Recuerdo el momento en que me lo dio. La emoción que sentí fue muy grande. El hecho de que mi padre murió un tiempo después lo hace un recuerdo todavía más especial”.

También evoca cuando salía de compras con su mamá y llegaban a un almacén en el centro de Caracas llamado “La Princesa” a adquirir jugueticos de la “Guerra de las Galaxias”. “Me deleitaba mirando esas vitrinas de aquella próspera Venezuela de los ochenta”. A nuestro entrevistado le gustaba subir el Ávila por la entrada que quedaba en Altamira y “mientras el corazón palpitaba, me sentía el dueño del mundo”. En su adolescencia fue amante de los deportes, a diferencia de hoy que ha dejado de realizar esos ejercicios.

Es un buen gourmet, le encanta “la comida en general”. De la gastronomía venezolana “me gusta mucho el pabellón, el asado negro, las cachapas, las arepas, las empanadas. Me gustan mucho los postres también. Si tengo que escoger uno, sería el suspiro limeño, un postre peruano”.

De quien nos estamos refiriendo es de Alfredo Ortega, poliltólogo que trabajó como enlace de prensa en el Instituto Interamericano para la Democracia, fue productor en CNN en español y actualmente es jefe de Gabinete del alcalde Juan Carlos Bermúdez en la Ciudad de Doral.

Es una persona con mucha afición por la lectura y dice haber llegado a la conclusión de que “no hay un libro como la Biblia. 2 Timoteo 3:16 dice que toda la Escritura es inspirada por Dios. Siendo así, el autor de la Biblia es el mismo Creador del universo y todo lo que hay en él. Dudo que haya un autor o libro que lo supere. Además, dice la Palabra en Santiago 1:5 que quien quiera sabiduría, pídasela a Dios”. Esto nos demuestra que es un hombre que tomó el consejo de su padre.

Aunque hace la salvedad de que existen genialidades escritas por los hombres: “Al final, fuimos creados a imagen y semejanza del Eterno, y Él mismo es el dador de los talentos”. Tomó como ejemplo al francés Alexis de Tocqueville y su gran obra “Democracia en América”.

La música también le apasiona, dice haber crecido escuchando los merengues de Wilfrido Vargas y Juan Luis Guerra, la salsa de Luis Enrique y Gilberto Santa Rosa, y las baladas de Ricardo Montaner, Luis Miguel, Franco de Vita e Ilan Chester. “Cuando escuché la canción ‘La fuerza del corazón’, comencé también a oír a ese gran artista que es Alejandro Sanz. Desde hace unos años, sin embargo, prácticamente solo escucho música de alabanza y adoración”.

Ortega en apariencia es una persona de carácter fuerte, pero dice que es de buen humor. Aunque “Lo bueno -o malo según se mire- es que siempre sabrás cómo estoy porque me cuesta ocultarlo”.

-¿Los medios de comunicación social en Venezuela, están a la altura de la circunstancia que requiere el país? ¿Y los periodistas?

-La tecnología ha sido extraordinariamente útil para democratizar la información. No me imagino qué sería de los venezolanos sin Twitter, Facebook, Instagram o WhatsApp. Si se guiaran por lo que dicen los canales abiertos, vivirían en el país de las maravillas. Me gustan mucho los medios digitales como Infobae y PanAmPost. La tecnología ha cambiado todo. Más del 70% de la gente se informa de las cosas a través de las redes sociales.

-¿Qué piensa de la gigantesca migración de venezolanos en los últimos dos años? ¿Qué implicaciones puede traer para los países de la región?

-Es un éxodo de proporciones bíblicas. Es el resultado del socialismo. Tarde o temprano termina destruyendo al país en el que se intenta aplicar. Me molesta sobremanera cuando hablan solamente de una “crisis” o incluso una “crisis humanitaria”. En Venezuela hay un régimen criminal que destruyó el Estado para reemplazarlo con uno abiertamente socialista. Las implicaciones de esa migración ya la estamos viendo en las crisis de Ecuador, Perú y Chile. Colombia está más que advertida. Todos los esfuerzos deben estar enfocados en la salida del régimen para que muchos de esos migrantes puedan regresar a su país. La salida urgente de Maduro y su régimen es para beneficio de todo el hemisferio y no solo para los venezolanos.

-¿Para qué han servido los diálogos entre el régimen y la oposición en todo este tiempo de conflicto político?

-Para lo único que sirven los diálogos con criminales: Para darles tiempo y reconocimiento o legitimidad. Con un criminal el único diálogo posible es aquel que incluya las condiciones de su rendición.

-¿Qué piensa de la ruta Guaidó: Cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres? Al parecer modificada.

-Nunca confié en esa ruta. Ni en Guaidó, ni en nada que provenga de esa oposición funcional al régimen. Apenas oí en enero la frase “Cese de la usurpación”, inmediatamente supe que se trataba de un nuevo eufemismo, un nuevo intento de maquillar o banalizar el conflicto. “Siempre se las ingenian para ayudar a Maduro”, pensé. A Venezuela lo que hay es que liberarla o libertarla. Si algún día liberamos el país, habrá sido a pesar de la MUD, no gracias a ella.

-¿Cómo irán a hacer la depuración del REP, si hay tanta migración venezolana? ¿Prácticamente sería el PSUV el que iría a votar?

-No se puede hablar de elecciones en la realidad actual. Así de simple. El país está desvencijado, desmembrado, destruido. Además, el PSUV no es un partido solamente, también es una organización criminal que debe ser proscrita. Lo que quede de pueblo chavista, deberá militar en algún otro partido. O en la propia MUD. Al final del día, casi todo el espectro político venezolano es de izquierda.

-Según expertos en votaciones existen suficientes evidencias de fraudes cometidos supuestamente por el chavismo, ¿cree que la MUD aprendió la lección? Y el Frente Amplio, ¿qué es eso?

-La MUD no ha aprendido ninguna lección. La MUD es parte integral del problema, es parte del régimen. El Frente Amplio es todavía peor. Es el intento descarado de vendernos la tesis, falaz, de que existe un “chavismo democrático” y de la supuesta necesidad de hacer unidad con quienes destruyeron al país. La MUD busca un cambio cosmético y no uno de fondo. Por eso trataron de meternos ese bodrio que negociaban Leopoldo y Guaidó con ese criminal llamado Maickel Moreno y con Vladimir Padrino el 30 de abril. ¡Imagínate eso!

-Lo he escuchado referirse al gobierno de Nicolás Maduro como un “Estado chavista”. ¿Qué significa? ¿Cómo está estructurado?

-El estado chavista no es más que la sustitución del estado tradicional por uno hegemónico y criminal, que desde luego puede ser ocupado únicamente por ellos. Es un estado con el que es simplemente imposible coexistir porque ve a la población no como ciudadanos sino como masa sometida. Para el estado chavista lo único importante es mantener el poder. Sometiendo a la población, matando, encarcelando, financiándose con el narcotráfico, asociándose con quien sea. Nada importa, solo preservar el poder.

-A su juicio, ¿cuál fue el criterio o razones que privaron para que el régimen de Maduro obtuviera un escaño en el Consejo de Derechos Humanos en Naciones Unidas?

-La ONU se ha convertido en un chiste de mal gusto. La ONU representa al globalismo, lo cual es una de las nuevas caras del comunismo, junto a otras como el movimiento ambientalista, el indigenista, el LGTB, el feminista, etc. La ONU perdió todo sentido de existencia al ser enemiga declarada de la libertad. En un organismo así no debe sorprender que Maduro -y hasta uno peor- consiga un escaño en el consejo de derechos humano. No sirve para nada.

-¿Las personas designadas por Guaidó han sido las más idóneas para representar al país en su política exterior?

-Todo lo relacionado con la tal “presidencia interina” ha sido irrisorio. Hay hasta un “despacho de la primera dama”. Da risa, por no decir rabia. La pregunta que me haces supone que hay realmente un gobierno interino que puede ser evaluado. No hay tal cosa. Todo es un parapeto.

-A veces da la impresión de que Juan Guaidó es más un candidato que un jefe de estado. ¿Cuál es el poder real de Guaidó?

-Una persona que tiene que taparse la cara con una capucha para ir a una reunión no puede liderar nada serio o importante. Se ha cansado de mentir: negó que era él ese de la capucha que se reunió con el régimen, dijo que descartaba dialogar con el régimen (fueron descubiertos con lo de Oslo), que no se reunía con Leopoldo López en la Embajada de España en Caracas (el propio canciller español lo desmintió), y así muchas más. Para mí ya está en la categoría de mentiroso compulsivo. Hoy a Guaidó no le queda nada. Apenas la inercia de un reconocimiento internacional cada vez más vago y que también se irá diluyendo. Los cada vez menos venezolanos que aún creen en él solo tienen que hacerse una pregunta: ¿ha mejorado en algo su situación y la del país desde que Guaidó se juramentó en enero?

-¿Puede nombrar tres aciertos y tres errores de Guaidó?

-No puedo nombrar aciertos. No los hay. Miremos al país hoy. ¡No los puede haber! Errores nombraré solo uno que los contiene todos. Un error originario, podríamos decir: no haber sido lo suficientemente intelectualmente honesto para conocer sus limitaciones y decir “esta tarea es más grande que yo y no puedo con ella”. Guaidó quiso jugar en las grandes ligas de la política sin tener la más mínima idea de en dónde se metía y eso fue absolutamente irresponsable.

-¿Maduro en estos momentos se mantiene fuerte en el poder o cree que pueda cesar la usurpación?

-Maduro solo dejará el poder con una amenaza creíble. Parece mentira, pero la situación de Chile, la derrota de Macri, el nuevo fraude en Bolivia, la crisis en Ecuador, la de Cataluña, todo juega a favor del régimen. En enero el mundo entero miraba a Venezuela con alguna expectativa; hoy somos simplemente un problema más. De mi excelente profesora Miriam Kornblith aprendí cuando estudiaba Estudios Políticos en la UCV que los eventos sociales tienen temperatura. La temperatura del caso venezolano se perdió, por incapacidad o por complicidad, en las manos de Juan Guaidó.

-Hace días el senador Marco Rubio dijo que Estados Unidos no había intervenido militarmente a Venezuela porque los países vecinos, Brasil y Colombia, no lo habían pedido. ¿Es necesario que lo soliciten, funcionará el TIAR o es pura ilusión?

-Partamos del principio de que en la vida no hay nada garantizado. Si bien no tengo yo la plena certeza de que EE.UU. hubiera o vaya a intervenir de algún modo (hay muchos) en Venezuela, lo que sí es cierto es que hay que hacer todo esfuerzo por pedirle, a modo de súplica, que lo haga. Ha sido más que evidente que eso no se hizo ni se ha hecho. Guaidó estuvo en Colombia, en Brasil, hasta en Paraguay. No hay razón alguna para que no haya venido a Washington a reunirse con Trump e implorarle nos ayude. Pero para hacer eso hay que querer, y no estoy seguro de que Guaidó quiera. Respecto al TIAR, no creo en ninguna salida que requiera de la voluntad de Guaidó o los diputados de la MUD en la Asamblea Nacional.

-Usted estudió Análisis y Resolución de Conflictos en Nova Southeastern University, ¿cómo se resolvería el conflicto político de Venezuela?

-No se puede solucionar un conflicto que no está bien formulado. Cuando Guaidó y compañía dicen que el problema eléctrico es por la ineficiencia de Maduro están hablando de un mal gobernante, no de un tirano tutelado por Cuba que encabeza una narcotiranía que comete toda clase de crímenes. Enfrentamos a criminales. En consecuencia, está moralmente justificado removerlos del poder por el medio que sea. Hace rato que no es un conflicto político, es una lucha por la sobrevivencia misma.

-¿Qué piensa de la Cruzada Libertadora impulsada por Pablo Medina?

-No la conozco lo suficiente. Apenas si la he escuchado. En todo caso, creo que hará falta mucho más que eso si es que queremos liberar al país.

-De resolverse la situación en Venezuela, ¿usted regresaría para la reconstrucción?

-Dios tiene un propósito con cada uno. Sería poco sabio de mi parte descartarlo del todo.

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