“Aquí no se habla mal de Chávez” vs. “Aquí no se habla mal de Guaidó”

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

¡Temenos que superarnos como país! ¡Venezuela tiene que sacarle provecho a este desastre, para crecer como nación! La “Venezuela del día después” tiene que ser distinta. Si no, habríamos perdido dos generaciones… Superar los cultos personales. La eliminación de la “devoción a gentes”, es parte de nuestro crecimiento como gentilicio. Y hay que lograrlo, ¡como terapia colectiva! La espantosa crisis material que nos tiene postrados, flacos, sin oficio y deprimidos es tan solo una expresión del agotamiento del viejo Estado CADIVI del 4,30.

En ese antiguo país de chocolate, los gobernantes de turno eran los “sumos proveedores” de las riquezas producidas por la renta petrolera. Una especie de diosecillos criollos que se dedicaban a la política. Serecillos de mentira que todo lo hacían. Que todo lo podían… Eran los “dueños” de “cosas” que no eran de ellos, pero que se las repartían como si fuesen “propias”. Eran abusadores y ladrones bien vestidos que se cogían o hacían lo que les daba la gana. Se “suponía” que solo debían administrar… Acá siempre se ha confundido al Estado con el gobernante. Al administrador con el propietario. Al funcionario público con el mandamás… ¡Qué peo, vale!

Así en la Venezuela moderna nuestros gobernantes han sido mitos sembrados en el imaginario colectivo por los aparatos comunicacionales de hombres como Marcel Granier, Gustavo Cisneros y cuatro o cinco grupos más, de la influencia nacional. Hemos creado personajes infalibles, increíbles, todopoderosos, chéveres: “Como tú”. Individuos que, por un periodo constitucional determinado de tiempo, se convertían en dueños y señores absolutos de todo cuanto pasara por el poderoso PIB petrolero venezolano: ¡El 90% de la riqueza total que se producía en el país!

Así, cinco en cinco años aprendimos a idolatrar y a detestar con la misma pasión y con la misma intensidad a seres de carne y hueso que “moraban” en la mítica Miraflores… Chávez no inventó el culto a la personalidad. Ni tampoco inventó la devoción colectiva al poderoso presidente del Estado que todo lo regalaba… ¡Simplemente lo ensució!, lo chabacanizó con sus peroratas domingueras, con sus chistes malos, con sus regaños de mentirita a sus ministros que no servían para nada. Con sus obscenidades domésticas. Con las golpizas que les propinaba a sus mujeres, y que hacía intencionalmente públicas. Chávez ni en eso fue creativo, tampoco novedoso.

Chávez metió en una licuadora los peores rasgos de Rómulo Betancourt, las frases más aburridas de Rafael Caldera, las ridiculeces más altisonantes de Jaime Lusinchi y los componentes desagradables de Carlos Andrés Pérez, e hizo un ejercicio de ingeniería reversa…

Y sacó del sombrero de un laboratorio tecnopolítico, a un Juan Bimba “justiciero” y “popular” que poseía rasgos, algunos “contenidos” y mucho de carisma, que la mayoría de los venezolanos queríamos ver, oír y sentir. Y, de paso, lo atrapó un período espectacular del crecimiento de los precios del petróleo en el mundo.

La guerra contra el terrorismo, las invasiones en Afganistán e Irak, la administración de George Bush hijo, Dick Cheney, Condoleezza Rice, y los negocios de la Halliburton y de las empresas petroleras texanas vinculadas a la familia Bush, empujaron meteóricamente los precios del crudo en las bolsas mundiales como nunca antes en su historia… ¡Fue un golpe de suerte!

Y mientras el dinero entró al país a “camionadas” por muchos años, el “esfuerzo” real, en serio y decidido, por darle un parao al endiosamiento al “Supremo Pillo”, fue “tamizado”, por decir lo menos… Porque lo que “funcionaba” era una “oposición” jugando el juego electoral de siempre… con plena claridad sobre la existencia de los chuecos, ilícitos y trampas montadas en el “mejor sistema electoral del mundo” diseñado por los malvivientes del siglo XXI, para disfrazar al país de Estado democrático, participativo y bla, bla, bla… De manera que lo único nuevo en lo torcido de las cuentas del CNE consiste en la información reciente suministrada por un narcotraficante de estado, que hoy hace viral sus travesuras…

Desde 2004 Smarmatik montó, a pedido del “administrador del proceso”, la transmisión en remoto de votos no realizados en las máquinas de votación regadas por el país, en un día cualquiera de las muchísimas elecciones que se han llevado a cabo. Y eso lo sabía la Coordinadora Democrática del Referendo Revocatorio. También la MUD de las Elecciones Chávez/Capriles, Maduro/Capriles y Maduro/Falcón ¡Y no hizo nada! No se dio por enterada. Más bien hizo del voto una herramienta comunicacional y motivacional, para el cambio y no-se-cuantas pendejadas más… ¡O, en el de mejor de los casos, se hizo la guabina! ¡Porque para “jugar” este juego, hacen falta siempre dos!

¡Como para bailar! E hicimos de Capriles, el “Flaco”, “El Hombre”. El nuevo héroe del tiempo para la “salida” democrática. Hasta que, como era de esperar, perdió en las máquinas trucadas del CNE frente a un Chávez moribundo. Aún cuando Capriles le sacó al “Intergaláctico”, más 700 mil votos por encima… Y, no pasó nada… Total, como hasta los aspirantes a presidentes también se dan por dueños del país…

Tras la muerte de Chávez, y la designación de un mequetrefe sin formación y peor aspecto, se hicieron nuevas elecciones, se “requirió” del auxilio del mismo Capriles para “enfrentar” al Sr. Maduro… Así, los rufianes en juego, “arreglados” en la “primera vuelta”, dieron por fácil “acomodar” la segunda “entrega” democrática, pocos meses después. Y, nuevamente “perdió” Capriles. Esta vez aventajando al Sr. Maduro por más de 1.5 millones de votos buenos, que los venezolanos de a pie honradamente llevamos a las máquinas, en contra de la “Porquería del siglo XXI”… ¡Que tampoco se respetaron! En fin… Lo demás es casi que noticia.

Está muy reciente para ser considerado aún como historia. Pablo Medina, la Sra. Machado y Leopoldo López denunciaron la trampa, mientras Capriles llamaba a la cordura y a la paciencia.

Y nos pedía dejar “eso” así… Que “los tiempos de Dios son perfectos”. Que “Dios castiga sin palos ni piedras”. Y bla, bla, bla… Otro mito triturado para siempre… Otro culto superado.

Otro ídolo roto… Con consecuencias “residuales” espantosas para la Venezuela que sufre hoy por hoy, más que nunca.

Mientras, estos cabrones del gobierno ilegítimo llevan años tratando de pegar con saliva de loro, los pedazos del panteón popular de sus divinidades políticas rojas-rojitas, tanto vivas como muertas… ¡Igualito que del lado de la Franquicia MUD sucede hoy en día! Total, en ambos lados de la ecuación hacen lo mismo… Obvio: ¡Somos venezolanos!

Y así surgió el “Aquí no se habla mal de Chávez”. Como un recordatorio. Una especie de “mantra”. De rosario popular… Y nosotros también repetimos igual, solo que haciendo algunos cambios… ¡Acá no se habla mal de Guardó! ¡Que, de bolas, mano! Por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nuestra Tierra que vamos a recuperar: ¡Tenemos que cambiar!

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