Caminos

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

No son las 3 de la madrugada cuando el primer grupo llega al puesto de comando. Anulan a los cuatro centinelas de guardia, entran en las instalaciones y acceden al casino. Tres mujeres bailan descalzas y en pantaletas para una audiencia de militares rascaos. ¡Hay fiesta! Ya es domingo y la cosecha del sábado del puente y de las trochas, les tiene los bolsillos abultados de “pesitos”.

Dos disparos rápidos y certeros acaban con toda la alegría. A los demás se les “reduce” a punta de cachetadas y culatazos. Entre tanto, el segundo y el tercer grupo ya tienen controlado el cuartel. La escena se está repitiendo con perfecta simetría en el paso fronterizo de Ureña.

Una fuerza expedicionaria de hombres y mujeres venezolanos, acaba de iniciar la invasión del territorio nacional. Objetivo, recuperar el país de las manos del gobierno bolivariano y de sus “asociados” de la oposición MUD. San Antonio, Ureña y el resto de las poblaciones que suben hacia San Cristóbal, antes de las 7 de la mañana ya son zonas liberadas.

Para las 8:30 la gobernadora es puesta presa. Está recluida en su casa. Se le quitaron los teléfonos y cualquier otro medio de contacto con sus compinches de Caracas. Un individuo que poca gente reconoce, se convierte en la primera autoridad civil del Gobierno de la Resistencia en Venezuela.

Convoca una rueda de prensa y antes de las 11 de ese mismo domingo, decreta al Estado Táchira como Territorio Liberado por la Resistencia y sede provisional de los poderes públicos legítimos de la República de Venezuela.

En Caracas todo es confusión y enredo. Sin ningún tipo de pudor alguno se ve a Henry Ramos Allup, Juan Guaidó y Ramón Aveledo, llegar apurados a Miraflores para una reunión convocada por el Sr. Maduro.

Gustavo Cisneros, Raúl Gorrín y el Gordo David De Lima, llegan juntos. También han sido llamados por el alto mando militar bolivariano, Jorge Rodríguez y el Embajador de la República Socialista de Cuba, que se mueve nervioso entre tanta gente.

Al rato, en cadena nacional de radio y televisión, el Sr. Maduro barriga empotrada tras un escritorio, denuncia ante el mundo el “intento” de invasión perpetrado por mercenarios y paramilitares colombianos seguidores de Álvaro Uribe, que han destruido las instalaciones militares fronterizas.

El Sr. Maduro no se atreve a lanzarse con la vieja Proclama de Castro “… la planta insolente”, como le recomendó Rodríguez. San Cristóbal y todo el Estado Táchira está ya en las calles celebrando. Docenas de comercios y supermercados de enchufados al régimen en ese mismo momento están siendo saqueados, mientras la gente persigue a policías y guardias, que tratan como locos de cambiarse rapidito el disfraz de “patriotas”, por cualquier ropita que consigan al paso…

La “situación” comienza a repetirse en todos lados. Aun cuando el gobierno tiene tumbado Internet, los mensajes y cadenas saturan millones de teléfonos celulares Adentro y Afuera del país.

En Miraflores los políticos de siempre de la MUD, cuadrados con el gobierno, declaran su adhesión a la paz, a la no violencia. Advierten del peligro de la destrucción del país y de la necesidad del diálogo entre las partes. Incluso algunos ya comienzan a mencionar algo sobre un gobierno de transición que pare el “derramamiento” de sangre. Imposible. ¡La “cosa” ya está en marcha!

Ojo. Este no es el cuento del Programa de Radio de Orson Wells de la “Guerra de los Mundos”, que enloqueció a la Norteamérica de los años ‘30s. Esta no es una ficción sobre una invasión de marcianos. Esta es una realidad posible, que en cualquier momento puede pasar.

Un escenario de penetración armada en Venezuela ni es descabellado, ni mucho menos improbable. Ni tampoco parece que necesite requerir de una acumulación monumental de hombres y equipos, para que suceda.

La paja está seca. Y con cualquier colilla “esto” se puede echar a arder. Nadie está pensando en su sano juicio en un “despliegue” de esos que salen en las películas. Muchos, solo están pensando en dar los primeros pasos y decretar la “temporada de caza” abierta.

Cuando Bolívar inició la Reconquista de Venezuela en 1813, se echó a andar el mecanismo de recuperación tanto física, territorial como ético del país destrozado por las fuerzas de Don Domingo de Monteverde, que acabaron con la República Boba.

Menos de 500 hombres saltaron a Venezuela, en una aventura militar que acabaría con la recuperación del Occidente del País y la entrada a Caracas de un Ejército Libertador.

En el camino se formó la Segunda República. En el camino, se empezó a rehacer al país…

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