Caracas

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Las decisiones que toma el gobierno venezolano hace muchísimos años que NO se toman en Caracas. Eso lo sabe mejor que nadie Arreaza. Cientos de veces en su papel de mandadero, le ha tocado hacer antesala en alguna oficina de La Habana, para que le digan lo que tiene que decir o para que le escriban lo que tiene que firmar. La porquería del siglo XXI hipotecó a lo más sucio y feo del hemisferio, hasta la capacidad de pensar, en “esto” que estos llaman gobierno.

De manera que se trata de una simple salida tonta el cuento de la autonomía, la soberanía y todas las ías que se inventen o se dejen de inventar estos payasos de circo, junto con la banda de saltimbanquis que le juegan a la oposición desde hace más de 20 años, al legado del comandante eterno y a sus mafias de facinerosos, con relación al Plan Pompeo.

El Departamento de Estado ya está funcionando con protocolos y criterios del Nuevo Mundo, tras la Peste China. Y, aun cuando reedita el manual de secuencia que se utilizó para la “salida” de Manuel Antonio Noriega en la Panamá de finales de los ‘80s, los matices y las innovaciones son evidentes.

Por ejemplo, una Europa destrozada desde los cimientos por sus poco afortunadas políticas públicas en materia de salud, migración y composición demográfica, está prácticamente fuera del escenario de confrontación y de contra peso sobre el equilibrio de los movimientos mundiales del mundo post Peste China.

Su capacidad de recuperación siempre ha sido muy lenta. Desde la época de la Peste Negra, pasando por las Guerras Napoleónicas, como tras la devastación luego de la WWII, Europa es paquidérmica para renovarse. La Comunidad pasará un largo tiempo mirándose el ombligo.

Mientras los yanquis y los rusos se alistan a tirar los dados, junto con el imperio comercial chino que se vendrá abajo, luego de esta pesadilla. Y cada súper potencia controlará a sus satélites a sus maneras, en este “nuevo orden” que se avecina.

El relajo del socialismo del siglo XXI acabará en la papelera de la historia, junto con los tapabocas y guantes de látex que consumió la pandemia.

Que la NARCOPORQUERIA del siglo XXI esté de acuerdo o no, tiene poquísima relevancia. Venezuela va a ser objeto de una operación de salvamento de naturaleza militar, que arrancará del poder a estos malandros muy pronto.

Y tiene que ser así, pues acuerdos de gobiernos de transición regidos por “notables” en el trópico, son mamaderas de gallo. El último que tuvimos, al presidente hasta le pasaron por error la firma de un indulto presidencial para un connotado narcotraficante, “el cual firmó”.

¡Eso NO sirve para un carajo!

Cosa que también sabe Mr. Pompeo, Mr. Abraham y el propio Mr. Trump. Ni Leopoldo ni María Corina están en capacidad real y suficiente de manejar este enredo, a menos que en serio se constituya un gobierno de amplio espectro nacional.

En el cual se excluya al chavismo en todas sus formas, y de ser posible a los cretinos que acompañan a Manuel Rosales en sus opinaderas.

Pero, ¡Hablando en serio! Si queremos empezar a arreglar “esto” hay que formar un gobierno serio, de gente seria con base en el extranjero.

Un gobierno de Unidad Nacional en serio, sin rabos de paja ni cuentas por pagar a la MAFIOCRACIA del siglo XXI, conformado por los mejores. Un gobierno que se monte de lleno en la formación del nuevo país que necesitamos, y que empuje la instrumentación de políticas públicas en materia de salud, promoción económica y seguridad. Que desde afuera y con valentía, aliente a la Resistencia para la lucha y prepare el terreno a una fuerza de tarea que penetre al país, e inicie un proceso duro y sin complejos de exterminio del aparato paraestatal del Pueblo en Hampa, militares corruptos, cubanos invasores y bichos del bajo mundo internacional, que acompañan a la porquería del siglo XXI en su formación del “hombre nuevo”, que tienen control real sobre el territorio.

Otra cosa es jugar a la casita, a mamá y papá, y a los carritos desde Adentro de Venezuela. Con la complicidad enredada de una MUD y de unas fuerzas de oposición, que llevan años del lado de los negocios que levantan con el gobierno bolivariano.

No hay duda alguna: el camino es el correcto, pero el autobús es lo que realmente interesa que dirijamos.

Hago un llamado a las fuerzas del bien que aman y sienten a Venezuela como un proyecto posible, a que nos montemos todos en la creación de un gobierno provisional en el exilio, que prepare la invasión y recuperación de nuestro país. ¡Viva Venezuela Libre!

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