China

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Mientras el omnipotente Xi Jinping se pavonea frente a las cámaras de televisión del mundo, “vendiendo” que la poderosa industria China está nuevamente a todo vapor, el dilema en América consiste el decretar o no la cuarentena en la Ciudad de Nueva York. Como consecuencia de la propagación de más de la mitad de los casos de USA de la Peste China, Made in China.

Mientras China muestra al Mundo entero que “acá no pasó nada”, los afectados y muertos alcanzan cifras récords. Desde luego, nunca tan importantes como los que fallecen por SIDA anualmente en el Mundo. O los arrasados por el paludismo en las zonas tórridas del planeta. Ni por las víctimas de enfermedades cardiacas o hepáticas. Sin incluir, claro está, la cuenta gris de los asesinatos jamás resueltos, propiciados por el Estado Venezolano y de su Hampa Gubernamental, que multiplican por diez a los muertos en España en un trimestre. Y que, solo nosotros, hemos denunciado al Mundo entero desde hace años, para “ilustrar” las características del genocidio de estado al cual ha sido sometida la población en Venezuela desde hace más de 20 años, por la porquería del siglo XXI y sus cómplices de la MUD.

Pero, ¡Así son las cosas! Con más de 90 millones de afiliados al Partido, una cuenta que nunca será determinada de muertos por su propia Peste, producto de su cultura cruel y apestosa, China sonríe.

Mientras que occidente se paraliza, China está “funcionando”. China juega a la “normalidad” mientras que el resto del Mundo se encierra en sus casas, destruye cantidades inimaginables de capital financiero y frena la producción de todos los bienes y servicios con que funciona el mundo postmoderno.

Así que, ¡los chinos van ganando! Quizás y esa sea la razón verdadera del discurso ambiguo de la administración Trump con relación a la Peste. De cara a las actitudes de alarma extrema de los condados, gobiernos y gobernadores de los 50 estados que componen la Unión.
Los segundos, ante un extremo de calamidad, serán y ya son, beneficiarios de cantidades inimaginables de fondos federales, inyectados por la Reserva Federal de este país, sin mayor preguntadera.

Mientras que Mr. Trump, que necesita remarcar el tamaño de la Peste China a dimensiones de Crimen en contra de la Humanidad, ve con preocupación el “costo” del rebote de su aparato económico, el día después en que las cifras empiecen a bajar. ¡Que bajaran!

Y, en el medio de estos dos pedazos de pan, la croqueta de una humanidad que no entienden ni sabe muy bien manejar eso de la “distancia” social, o quedarse en casa de forma indefinida sin producir un centavo y solo salir para hacer compras con dinero que ya no tiene, cómo y hasta cuándo va a llegar “esto”.

No es de extrañar que, en medio de todo el desastre, el Occidente político se está desmoronando, a la misma velocidad en que las redes sociales y los medios tradicionales manejan el asunto de la pandemia, las cifras y las estadísticas comunicadas por los estados.

A todo lo largo y ancho del mundo, Gobiernos completos están haciendo aguas. El reino español, por ejemplo, enseña sus verdaderas costuras. Parasitaria y prepotente, la Moncloa demuestra una vez más que es aire caliente, incompetencia y arreglo con el crimen organizado. Al tris de que el Departamento de Justicia Norteamericano ponga precio sobre las cabezas de Monedero y Rodríguez Zapatero por complicidad con el narco régimen venezolano, ahora la “justicia” de la Madre Patria sí que está dispuesta a entregar al “Pollo” Carvajal a la DEA.

Italia solo cuenta con las tropas rusas para manejar la pandemia, mientras su sistema “impecable” de salud pública, pasa también a mejor vida.

Y así podemos hacer una lista bien grande, y a la final bastante aburrida. Porque este supuesto “Primer Mundo”, también resultó ser de papel mache. Bueno para funcionar en “normalidad” controlada. Para estafar a sus poblaciones con políticas públicas de fachada y mucho engaño mediático.

Por eso, ¿Por qué hacer pucheros por un lejano país gobernado por unas bandas de delincuentes, al norte de la América del Sur? No son mejores que nosotros. Es más, en buena medida estamos tan echados a perder por la complicidad de ellos, aunque todavía tienen las santas bolas de llamarse países “civilizados”.

De esto vamos a salir como raza. Que no quede dudas. Un buen día, y muy pronto, la Peste China se extinguirá. Ocurrirá un fenómeno, salvando las aterradoras distancias, parecido al que sucedió con la Gripe Española. Un buen día dejó de infestar y cobrar vidas. ¡Y punto!

Pero esta vez va tocar rearmar los pedazos del Mundo. Europa, desenmascarada en su incompetencia para el manejo de situaciones de calamidad colectiva, regresará a un escenario político parecido al que precedió a la expansión del nazismo y el fascismo en los años ‘30s del siglo XX.

Rusia y Oriente Medio formaran una “extraña” sinergia política general, como la que existe entre Siria y Rusia hoy en día. China jalará a sus nuevos aliados de negocios para aguantar el chaparrón comercial que se les viene encima, el día después.

Y los Estados Unidos finalmente recogerán la cabuya y pondrán en cintura a toda la basura del hemisferio occidental, que 80 años de blandenguería ha producido. El primer “ensayo” seguramente será Venezuela. Tras la consolidación de la reelección de Donald Trump en noviembre, las “cosas” pintan feas para el gobierno bolivariano y su pandilla.

El salvavidas de oro que ha lanzado el grupo de los enchuflados al Sr. Maduro & Cia. con el cuento de un “gobierno de unidad” que enfrente la crisis de la Peste China, parece indicar que es otro “intento” fallido de los mismos de siempre por estar siempre en el retrato de siempre. Y no funcionará, ¡como siempre!

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