Cosas…

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

La caja de los escándalos del fin de año de los “Vamos Bien” se abre de par en par, comenzando diciembre. El poderoso Washington Post, el medio norteamericano que fue capaz de hacer renunciar a Richard Nixon, pilla a Rudolph Giuliani en Madrid.

El exalcalde del 11S fue a dar al Reino donde se lava y se da completa y total protección al dinero y a los sucios de la NARCOPORQUERIA del siglo XXI. Allí atiende a Alejandro Betancourt, el Gran Bolichico, que lo contrata para que le resuelva algunos “problemitas” que le hacen imposible pisar suelo norteamericano. ¡Pequeñeces!

Sobre su cabeza cuelga la acusación de lavado de dinero y muchos etcéteras más en los Estados Unidos, que todos sabemos no molestan en lo absoluto al gobierno español. Así, viviendo como un príncipe saudita en la protectora del dinero bolivariano, Madrid, Betancourt el Zar de Derwich, dedica su tiempo libre a lavar lo propio y lo ajeno. Encunadísimo con la Caixa, usa el entramado del albañal inmobiliario español del Reino de su muy Majestad Católica Don Felipe VI de Borbón, protector de la hampocracia cubana y de la Basura del Siglo XXI venezolana.

Entre tanto Guiliani, que inició su carrera pública como fiscal del Estado de Nueva York y que creció como la espuma por su dedicación en limpiar las calles y poner tras las rejas a las cabezas de las principales familias de la Mafia, antes de convertirse en alcalde de la Gran Manzana. Que, en términos de poder y presupuesto, es algo más que ser presidente de tres Venezuelas, pero de las de antes

Inolvidable las imágenes que dieron la vuelta al mundo de Rudolph Giuliani cubierto de polvo, tras los ataques al World Trade Center. Todo un héroe americano. Sin embargo, ahora defiende a Betancourt en contra de las temibles acusaciones e “infundios” por lavado de cientos de millones de dólares robados, provenientes del narcotráfico y muchas otras fuentes más, todas ellas conectadas con la Red Bolivariana, engrasada por 20 años seguidos de revolución. Business are business, my friend!

Mientras eso ocurre en el hemisferio norte, acá, en el Sur, más cerquita de la pobre Venezuela mil veces traicionada, le llega la carta de despido a su cargo como embajador de Colombia, a Humberto Calderón Berti.

Juan Guaidó, en uso de sus atribuciones de comiquitas, le propina una fuerte patada en el culo al hombre que en la década de los ’80s se sentaba con el Jeque Yamani a “cuadrar” los precios del crudo mundial, desde las oficinas de la para entonces poderosa OPEP en Viena.

Así, el gran visionario y estratega de Catia La Mar, despide a Calderón como si se tratará del chofer que lleva y trae a los cinco hijos de Julio Borges al mejor colegio de pago de Bogotá todas las mañanas.

Allá “rinden” los sueldos de parlamentario en fuga, con que le remesan el sueldo que ninguno de ellos cobra, a las tasas de cambio del Banco Central.
Enrocando a Calderón Berti con Freddy Superlano. Un destacado y contado internacionalista venezolano, con una dilatada carrera entre putas, burundanga, parrandas y manejo chueco de las ayudas humanitarias evaporadas en Cúcuta.

Total, que, como dicen en el Zulia, el abanico eléctrico está encendido. Y la mierda de los “Vamos Bien” se está regando por Adentro y por Afuera del país. Mientras que nos acercamos a otra navidad “roja/rojita”, como nos decía en su lengua mocha el siempre recordado Hijo de la Gran Puta de Rafael Ramírez.

No hay duda posible. Estos badulaques de la oposición MUD responden a la descripción que sobre ellos expresa mi gran amigo, el Dr. Jabano. Lo cito: “Estamos ante la generación de políticos más ineptos que ha existido a todo lo largo de nuestra historia republicana. No entienden que es, ni que significa el poder, ni tampoco saben cómo conquistarlo”.

Brillante y decente, como es su costumbre. Se trata de un intelectual serio y educado. Pero creo que te quedas corto en tu apreciación, Compadre. “Estos” no llegan a políticos. Son solo malvivientes sin oficio conocido.

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