Cucarachas

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Reaparece el Senador Marco Rubio. A sus piadosas citas bíblicas, ahora agrega elementos de política y conocimiento de situaciones. Vuelve a ser el político del poderoso exilio cubano de la Florida, con fino olfato sobre el mal y conocimiento profundo sobre los horrores que infringen nuestros gobernantes sin escrúpulos algunos, que atormentan a pueblos enteros debajo de la línea del Río Grande.

Tras su paseo por la Cúcuta del año pasado, con concierto y juego de ayudas humanitarias que solo ayudaron a unos pocos, Marco Rubio detecta parte del problema.

La existencia y total libertad con que funcionan los grupos irregulares a la sombra y bajo el pago del gobierno bolivariano, hacen de la “propuesta” del siglo XXI una simple gavilla de guapetones de barrio y de esquina dispuestos a “todo”, bajo el cuidado y la protección del Estado.

Una red de chismosos y pueblo ignorante hambreado y con muy pocas ganas de trabajar, es el principal componente del chavismo raso de los últimos días. Matones, ladrones de esquinas, saqueadores de fincas y el resto del lumpen que el Difunto promovió, es el primer frente de agresión y ataque que usa el gobierno, para amedrentar a la Resistencia.

Violencia de Barrio Adentro, la de toda la vida, forma el primer anillo del rompecabezas de confrontación del destrozado estado venezolano actual. Gente y gentuza que siempre vivió de la caridad pública. Del no hacer nada y merecer todo, llena de envidia y ganas por lo ajeno, es el combustible de las pobladas que articula Doña Iris, Bernal y el mismo Cabello desde su programa solo para imbéciles que transmite VTV.

La segunda “formación” está compuesta por malandros especializados, dueños de zonas, impunes e inmunes a las leyes de un gobierno que divide en dos al país: los que están con ellos y al resto.

Y, por encima de todos, los “constructores” de redes y “formadores” del “Hombre Nuevo”. Cubanos y basura dedicada al terror, con invitación permanente para quedarse en el país como un resort eterno donde ejercer su oficio: ¡hacer el Mal!

El senador Marco Rubio lleva la razón. Todas “estas” porquerías que pretenden perpetuarse en el poder por los siglos de los siglos, lo primero que montan es un aparato de miedo e intimidación colectiva paraestatal. Los Camisas Pardas de Mussolini. Los Camisas Negras de Hitler. Los Batallones de la Dignidad de Manuel Antonio Noriega en Panamá. Los Toc/Toc del tocado de Duvalier. Y acá, los Círculos Bolivarianos, y sus derivados, los Colectivos. Pueblo en Hampa, remunerado con espacios para delinquir, zonas de delitos protegidas, caja de comida, bombonas de gas y gasolina para “revender”.

Total, una sociedad “modelo”. “Nueva”. Un esfuerzo de retroceso cultural, ético y moral que nos regrese al patético siglo XIX de la Venezuela que casi desapareció.

Ante “eso” la oposición no ha pasado de la denuncia. El temor y la falta de un liderazgo real de contrapeso, han facilitado que toda la basura intimidante que ha formado el gobierno, se posicione y nos mantenga encerrado en nuestras casas.

El Plan de la Resistencia debe impulsar la confrontación. Ante las agresiones apoyadas por el gobierno, sabotaje inteligente de nosotros.  Un “individuo” menos en las calles, es un disuasivo para el “resto”. Arrebatarles la iniciativa, agredirlos en el mismo “tono”, los debe llevar a “reflexionar” sobre el lado correcto de la historia.

Pero hay que “educar”. Y hasta a las cucarachas se les “educa”. Su mente colectiva comprende que, donde se rocía un poderoso insecticida, es mejor retirarse.

Se entiende, ¿verdad?

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