Distinto

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Acá al único presidente que medio se tomó en serio aquello de ser “relevado” de la disciplina del partido, lo tumbaron como a un pendejo.

Cuando Carlos Andrés Pérez inició su Segunda Administración, decidió sintonizarse en la frecuencia de los enormes cambios que sacudían al mundo. Entendió que, la “Gran Venezuela” de los años 70’s había quedado en el pasado. Y comprendió, en el mismo tiempo en que los beduinos de los Emiratos Árabes comenzaban la reversión de su economía a un horizonte de 30 años, que Venezuela debía dar un “Gran Viraje”. Dar muchos más pasos hacia su modernización, la internacionalización de nuestro petróleo y abrir al país a la gran aventura de la postmodernidad que se acercaba.

El asunto es que la misma banda de facinerosos que hoy continúan arremangados al poco país agotado que queda, se atravesó entre Pérez y su ataúd político. Así, un individuo gris y acomplejado de la política de la 4ta., Ramón Escobar Salón, junto con un mito inútil de la Venezuela que nunca logró nada concreto como fue Rafael Caldera, se transformaron en los sepultureros de un país, que aún los considera a ellos como héroes.

Henry Ramos junto con otro pobre diablo de la política venezolana como fue el “ingenioso” Luis Alfaro Ucero, se vieron excluidos de las mafias de tecnócratas que Pérez importó de las más prestigiosas universidades del planeta. La idea de Pérez consistía en repetir la experiencia económica exitosa chilena de Augusto Pinochet, pero sin campos de concentración, estadios repletos de presos políticos, caminatas de la muerte y desaparecidos de a por miles.

Las rencillas, la exclusión de las familias de los grandes caciques adecos, y de alguno de sus propios Apóstoles de los años ’70 dejados atrás en los grandes negocios, privatizaciones y desmembramiento del enorme Estado Capitalista que se instaló en el país tras 20 años de precios increíblemente altos del petróleo, jugó con la envidia de los mediocres pobres ricos de este país. Exitosos solo a la sombra del Estado. Pocos de ellos, por méritos de sus propias chequeras…

Ramos, Alfaro y la camarita adeca de la CTV pegada por décadas al Tesoro Nacional, vividores del Estado Venezolano desde la caída de Marcos Pérez Jiménez, terminaron llevando a Pérez a una Corte Suprema de Justicia arreglada, por el delito de “malvezar” 250 millones de bolívares de la partida secreta de la Secretaría de la Presidencia de la República.

Por cierto, dinero “usado” por el aparato de seguridad de Pérez, para montarle el Primer Anillo de Seguridad a la primera mujer electa en la Nicaragua post Sandinista, Violeta de Chamorro. Operación “liderada” por un “experto” en seguridad y comprobada estirpe democrática y adhesión al presidente de turno, el Sr. Freddy Bernal.

Por eso Acá, en Venezuela, nadie que “está” en la foto, quiere que lo saquen del “cuadro”.

Treinta años después de ese drama que inicio el principio de toda esta locura, “eso” es doctrina.

Total, que si Juan Guaidó tomó la decisión de cortar los hilos de quien maneja los títeres de su partido, el Sr. Leopoldo López, bien poder él.

El “asunto” es que esas “formas” de la política venezolana, quedaron muy atrás de la realidad actual. Acá, hace muchísimos años, NO hay normalidad de ninguna categoría o especie.

Acá ya no hay “contrincantes” electorales o visiones encontradas de ideologías partidistas. Es bueno tener presente que Acá, lo que existe es una lucha por evitar la extinción de un país, a manos de un grupo de maleantes nacionales e internacionales sin ningún tipo de escrúpulos asesorados, apoyados y manejados por potencias extranjeras dedicadas al terror, el genocidio y la depredación de todo lo que les cae entre las manos.

Son “cosas” distintas. Son otras épocas.

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