Don Rafael

Editorial / Venezuela RED Informativa

Acá no hizo falta esperar por los mil capítulos de la radionovela para saber que Albertico Limonta no es hijo de Mamá Dolores. Que en verdad es hijo de la niña Elena, que ahora es monja y que es el nieto que Don Rafael Del Junco mandó a despachar cuando acabó de nacer. Acá, en menos de lo que espabila un loco, Calderón Berti soltó todo el brollo. O lo dijo casi todo…

Habló de las traiciones. De las pintadas en la pared al Gobierno del presidente Duque, y del abandono sentimental que sufrió de Juan Guaidó.

Dejó para otro capítulo la conexión Alejandro Betancourt/Giuliani y el omnipresente Henry Ramos con todo y su tribu. Salvando el honor y la amistad de su “jefe” Julio Borges, siempre inocente y nuevamente burlado en su buena fe.

En fin, Calderón contó por encima once meses de engaños, mentiras, estafas y buenas rachas para Leopoldo López y para el resto de los muñecos de su caja de juguetes.

Tras oír su novela y saber todo lo que NO ha ocurrido a lo largo de estos meses, ¿será que todavía quedará algún alma ingenua que crea que con estos mequetrefes “VAMOS” para algún lado?

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