El covid-19 se ensañó con las iglesias del sur de la Florida

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Las iglesias del sur de Florida han tenido que hacer cambios significativos en su dinámica desde el inicio de la pandemia. En la Arquidiócesis de Miami, los feligreses como en todas partes del mundo en dónde se realizan los encuentros, no se toman de la mano durante la misa, los bancos están medio vacíos y ya no usan agua bendita.

La arquidiócesis también dice que, en los primeros días de la pandemia, seis de 253 sacerdotes dieron positivo al virus. Uno de ellos, el padre William Muñiz, de la Iglesia católica St. Henry en Pompano Beach, murió de complicaciones relacionadas con el COVID-19 a finales de julio. Tenía 85 años. Todos los casos, excepto uno, informó la arquidiócesis, ocurrieron después de suspender las misas en persona a mediados de marzo. Dos meses más tarde, la arquidiócesis optó por levantar esa suspensión sin dejar de tomar precauciones para proteger a los feligreses.

“Necesitamos estar los unos con los otros y por lo tanto las relaciones virtuales simplemente no funcionan”, dijo el arzobispo Thomas Wenski. “Son una medida temporal, pero no son suficientes para regresar y volver a encontrarse, no solamente con el Señor, sino con otros.

“El cristianismo es una religión de comunidad”, dijo.

Dado que Florida es uno de los estados que considera que los servicios religiosos son esenciales y están exentos de mandatos de distanciamiento social, el estado nunca ordenó a las iglesias cerrar sus puertas o limitar la capacidad, a diferencia de estados como California, donde las órdenes de cierre fueron impugnadas infructuosamente hasta llegar a la Corte Suprema federal.

Así las cosas, los líderes religiosos tuvieron que decidir cómo responder mejor a la crisis que se desarrolla a su alrededor.

El Herald informó la semana pasada que dos clérigos del Tabernáculo Bautista Evangélico Renacentista de Fort Lauderdale, el pastor Marcel Métayer, de 63 años, y uno de sus pastores asiste, Aunque algunas iglesias se mantuvieron abiertas a los feligreses, muchas no lo hicieron, y en todo el estado se ven letreros que invitan a los fieles a participar en rituales a distancia.

Miami-Dade sugiere que las personas que asisten a los servicios religiosos en persona que guarden la distancia social y se reúnan en grupos más pequeños, pero eso tampoco es una exigencia. Y no es obligatorio ponerse mascarilla dentro de las instalaciones religiosas de Miami-Dade. En Broward se exige el distanciamiento social y ponerse la mascarilla en la iglesia.

Como resultado, los líderes religiosos en todo el sur de Florida han adoptado diferentes condiciones para mantener sus comunidades de fe y abordar las preocupaciones de seguridad de sus congregaciones.

“A medida que nos acercamos a la reapertura, la prudencia —la capacidad de gobernarnos y disciplinarnos por el uso de la razón— debe regir nuestras acciones”, escribió Wenski en una carta a los feligreses anunciando el regreso de la misa en persona.

Es la prudencia lo que llevó a la arquidiócesis a ordenar que todas las parroquias constituyeron el distanciamiento social, limpiar entre los servicios y colocar desinfectante para las manos al alcance de todos, aunque nada de esto es legalmente obligatorio. También se pide a los feligreses que se pongan mascarilla, aunque pueden quitársela para recibir la comunión.

Pero incluso así, sólo alrededor de 25% de los feligreses han regresado a participar en persona, dijo Wenski. El resto sigue viendo transmisiones en vivo de la misa, lo que no ha sido fácil para las finanzas de las parroquias. Con la combinación de feligreses que no están físicamente presentes para hacer contribuciones monetarias y muchos sin trabajo, algunas iglesias han resultado afectadas.

Mientras tanto, dijo Wenski, las innovaciones en equipos de cámaras y el aumento de los esfuerzos de desinfección han tenido un costo. Pero no es solo la arquidiócesis la que ha innovado con precauciones. Otras comunidades de fe han desarrollado sus propios enfoques.

La iglesia episcopal Saint Benedict en Plantation ha realizado en el estacionamiento durante las últimas cinco semanas. “La gente llega a nuestro estacionamiento, estaciona bajo los árboles y yo les llevo el altar”, dijo el padre Alberto Cutié, su rector.

Como parte de la Diócesis Episcopal del Sureste de Florida, que interrumpió los servicios presenciales en todas sus iglesias en marzo y no los ha reanudado, la iglesia de Cutié celebraba servicios en línea siete días a la semana antes que decidió probar algo nuevo.

“Lo que hemos logrado es que los que pueden salir de su casa sigan viendo nuestros servicios en línea y participen de esa manera”, dijo.

El pastor Thad Thomas, del Abundant Living Ministries en Pembroke Pines, tuvo dificultades para lograr un equilibrio similar. Pensó que su congregación estaba lista para regresar al santuario para servicios socialmente distanciados en julio. Pero eso no resultó ser cierto para todos.

Algunos feligreses siguieron optando por escuchar por radio desde el estacionamiento, donde la iglesia había estado celebrando misa desde marzo. Durante un tiempo, Thomas alentó a los miembros a tomar sus propias decisiones.

“El que quiera venir y mantenga la distancia social en el santuario, está bien. Pero tienen que ponerse la mascarilla y seguir las pautas”, dijo. “Si prefieren quedarse en sus autos, también pueden”.

Eventualmente, la báscula se inclinó: más feligreses se sintieron cómodos al aire libre que adentro. Así que decidió llevar todo afuera. “Nuestra clave es la seguridad, la seguridad y la satisfacción aquí en nuestra iglesia”, dijo.

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