El gran desafío del salario mínimo en Venezuela vs. ser lavaplatos o guachimán en el exterior siendo doctor

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

De acuerdo con la más reciente encuesta de DatinCorp, 59% de los entrevistados encuentra que la principal razón para emigrar es la crisis económica, el primer problema que los venezolanos demandan enfrentar con verdadera urgencia.

La «falta de oportunidades» es una frase común en el discurso justificatorio de la huida, la mayoría de veces a pie por las fronteras terrestres, enfrentando verdaderas travesías cargadas de amenazas y contratiempos.

Muchos profesionales de alta valía egresados por ejemplo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en carreras como ¡medicina!, abogados, en matemáticas, Idiomas, Arquitectos y etc, ante los salarios miserables de Venezuela, se han tenido que ir por tierra para llegar a países como Colombia, Ecuador, Perú o Argentina a ¡hacer lo que sea!, para luego ¡lamentablemente! de 14 o 24 meses se sienten en la disyuntiva de volver a regresar o NÓ a Venezuela, porque tampoco les fue ¡nada bien! en varios destinos de América Latina o el Caribe.

Justamente este viernes 10 de enero, el gobierno de Nicolás Maduro aprobó el primer aumento salarial del año que, a tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV), ubica el ingreso mínimo integral en 6,69 dólares mensuales (que en la realidad con el dólar paralelo es mucho menos). Según análisis recientes de empresas de investigación de mercado, el ingreso mínimo que necesita una familia para subsistir en Venezuela se ubica entre 450 y 500 dólares.

A título puramente ilustrativo, con un salario mínimo integral nueva se puede comprar, a precios de este sábado 11 de enero, un cartón de huevos (Bs.260.000), un kilo de tomate en oferta (Bs.80.000), un kilo de cebolla (Bs.60.000) y medio kilo de zanahorias (Bs.45.000). Un kilo de pollo entero se ubica en Bs.165.000 y un kilo de carne molida en Bs.320.000.

El bolívar, a pesar de que continúa siendo la moneda de curso legal, está prácticamente desapareciendo y la estadounidense se apodera cada vez más del sistema monetario. El billete de Bs.50.000 (el de mayor denominación) no alcanza para comprar un dólar, ya que el mercado refleja constantemente su devaluación.

Al tipo de cambio de este sábado 11 de enero, el dólar paralelo ha aumentado, en promedio, 44,74% en lo poco que va de 2020, mientras el tipo de cambio oficial ha subido 44,17% en el mismo lapso. A este paso, cualquier efecto mínimamente benéfico del incremento impuesto se diluirá en una semana.

Más allá de Venezuela

Mientras tanto, se han realizado diversos ajustes salariales en países de América Latina y del Norte y aún se esperan nuevos anuncios. Por lo general, estos incrementos varían según la actividad económica, ocupación o sector (público y privado) con el fin de hacerle frente a la necesaria recuperación de la capacidad de compra de las personas.

En los casos de Argentina y, especialmente, Venezuela, la determinación del ingreso mínimo tiene una dinámica más constante, debido a la presión que inflaciones muy elevadas, o hiperinflación en el caso venezolano, ejercen sobre la capacidad de consumo de los trabajadores.

El salario mínimo en algunos países latinoamericanos luce elevado en comparación con la pérdida del poder adquisitivo, determinada por la inflación, como en los casos de Uruguay, Chile, Ecuador y Paraguay; mientras que países como México, Panamá, Cuba, Nicaragua y Venezuela mantienen su «fama» de contar con los ingresos mínimos más bajos de América Latina.

Sin duda, el caso más extremo es Venezuela, donde el sueldo mínimo se mantiene en el fondo del listado de naciones latinoamericanas con menores remuneraciones básicas, e incluso por debajo del promedio general de los salarios mínimos más bajos, que se ubica entre 50 y 180 dólares.

De acuerdo con el Banco Mundial, la tendencia al aumento del salario mínimo en América Latina dependerá de que se mantenga un entorno económico internacional más estable”.

Un conjunto de países latinoamericanos compite por el alza en sus ingresos como formas de cerrar brechas sociales, tal como el caso de Chile, que atravesó una fuerte crisis social y política en 2019, cuyo sueldo mínimo pasó de 288.000 pesos chilenos (unos 385 dólares) a 301.000 pesos (unos 400 dólares). Esta tendencia también se usa para mantener el poder adquisitivo de la población como lo ha venido haciendo Bolivia o Perú.

En el caso de Ecuador, cuyo gobierno anunció el pasado viernes 27 de diciembre un incremento de 6 dólares (1,52%) al salario básico de los trabajadores, para 2020, pasó de 394 a 400 dólares mensuales.

La dolarización llegó a Ecuador hace 20 años como una salida a la mayor crisis financiera que había soportado el país y, si bien al final logró superar esas dificultades e integrarse a la sociedad, su futuro depende de cómo pueda sostenerse y renovarse.

Pero en Paraguay se da un caso particular, en su última subida del salario mínimo que registró en julio de 2019 hasta los 2.192.839 guaraníes ($340).

Entonces, se entiende por qué los venezolanos se van a trabajar como mozos, ayudantes de cocina, tiendas de servicios, atención al cliente y otros muchos oficios, dando una muestra de dignidad y resistencia que merece mucho reconocimiento y respeto.

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