El país NO perdió el rumbo

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Su liderazgo nuevamente le falló. El país, la nación casi que, como un todo, sabe para dónde es qué va la cosa. Por eso es que a Venezuela ya no le “salen” referendos ni más preguntaderas. La única respuesta posible y colectiva, es la salida de estos coños de sus madres, que controlan el gobierno y el territorio nacional.

La formación de un gobierno de transición. La búsqueda de la recuperación de la confianza del venezolano en un futuro real y posible para nuestro país. Y echar a andar la máquina de la justicia, para empezar desde cero la reconstrucción nacional ¡Es lo que se tiene que hacer! ¡Es la única agenda de la oposición venezolana! Y, para todo “eso”, Guaidó ya es leche derramada. De manera que… ¡Pá lante…!

Que de “eso” y de andar jodíos por culpa del desastre permanente que significa la vida entre nuestras cuatro fronteras, atrapados por el chavismo de los últimos días, sabemos 32 millones de menesterosos de todas las clases sociales en Venezuela. Es ingenuo seguir esperando lo “no posible”. Que esta parte linda de la franquicia MUD que tiene como contrato el sainete de hacer oposición este año al régimen ilegítimo que explota a Venezuela, vaya más allá de donde ya llegó. Rebasaron su nivel de competencia. Su tope. Su límite.

Así solo nos queda ver y oír hasta el cansancio una y otra vez, la “épica” de Carlos Vecchio recuperando la embajada en Washington, de manos de una turba de malvivientes yanquis remunerados desde el chavismo en Caracas. A Guaidó haciendo “puñitos” sobre las manos fervorosas de la gente, en plena campaña para mantener su popularidad.

A los beatos del país dando las gracias al Cielo, por el triunfo del papá de Leopoldo López como Eurodiputado, que nos va sacar de este horrible peo en que estamos metidos, a todos los que no vivamos en Bruselas. A Gustavo Tarre asediado por los paparazis criollos de pago, contratados para seguirle a cuanto sarao asiste, en la capital de las fiestas diplomáticas más sabrosas del mundo, Washington D.C.

Pero, ¿en serio?, ¿en cualquier lugar del planeta todavía hay alguien que crea que acá nos estamos chupando el dedo? ¿Qué somos estúpidos o que somos una nación de oligofrénicos que no sabemos lo que está pasando? ¿Qué lo de Noruega es más de lo mismo, solo que, en clima frío de verano, que lo de República Dominicana de hace dos años? ¡Por favor! Rápido y puntual.

El “capital” político de Juan Guaidó es un asunto suyo y de sus compinches. Que la recuperación de la libertad del país no es patrimonio ni suyo ni de sus amigos. Es un asunto de todos los venezolanos. De los de Adentro y de los que están Afuera. ¡Y punto!

Hay que pasar la página. ¡Y rapidito! Que se necesita un liderazgo contundente y valiente que forme gobierno. Que vitalice al pueblo de Venezuela en el propósito de poner a marchar la vida institucional nacional, otra vez. No que nos invite a marchar…

Ni a juntarnos para salir apretaditos en una avenida, para convencer a los de Afuera que somos muchos. Que somos la gran mayoría. Que los hijos de la gran puta del siglo XXI son solo un puñado del lumpen y de los enchufados a la HAMPOCRACIA bolivariana, protegidos y “asistidos” por la basura más peligrosa del planeta tierra. Se necesita un liderazgo bravo y con cojones que rehaga país. Desde Afuera y desde Adentro…

Y que capitalice la enorme arrechera popular. La increíblemente grande furia del venezolano cada vez más y más jodido, en contra de un gobierno ilegítimo de mequetrefes y delincuentes, que ya ni se toma la molestia de dar la cara ante la más completa anomia nacional. Un liderazgo que llame a la confrontación. A la lucha. Que, si “esto” se convierte en otra Siria, pues paso y ya… ¡Que se le va a hacer! ¡Que, para hacer tortilla, hay que romper los huevos!

Y si alguien no está de acuerdo en ello. Si algunos o muchos no creen que esa es la única vía de empujar a estos cabrones al rincón donde serán recogidos por una fuerza militar internacional que algún día llegará, pues que terminen de tomar la decisión de irse del país con todo y sus mascotas… Y ¡Que Dios los lleve con bien!

Porque, para estar guindados, es mejor caerse ¿No les parece?

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