El trabajo decente y la ocupación socialista

César Guillén / Venezuela RED Informativa

La libertad reclama método y disciplina para ser fecunda y la democracia impone normas para el disfrute de los derechos sociales

Se creyó y se cree que la ideología engendra sin más “acciones revolucionarias”. Se piensa que el asimilar un principio filosófico sea democrático o no, es suficiente para alcanzar la justicia social, nunca ha sido así; lo único que ha desarrollado a la humanidad hasta la fecha, es la producción de bienes y la expansión del comercio, que se inicia con la revolución industrial.

El deseo que es lo que moviliza al hombre y la razón que es quien ordena esos deseos, encuentran sustento social a través del trabajo, el cual es un atributo fundamental de la humanidad. Quien mejor ha expresado el desarrollo del trabajo ha sido el capitalismo; el capital existe desde que existe el Trabajo, el capital es dinero acumulado y conforma con el trabajo una relación dual, pues ambos se necesitan.

El socialismo real, tal como existió en la Europa del este y aún existe como reliquia en Asia y América se caracteriza ante todo por la estatización de los medios de producción bajo un liderazgo incompetente. El capitalismo democrático ha sobrevivido porque es dinámico y está ligado al trabajo dignificante de la mayoría de la humanidad.

Nadie produce a pérdida, porque liquida el proceso productivo, vale decir, liquida el trabajo creador. La distorsión del trabajo es el clientelismo político, que mediante la estatización lo mantiene centralizado y prepotente; cuando se agrupa toda la riqueza bajo el estado, es inevitable la burocratización de toda la sociedad y la manipulación de los trabajadores.

Burocracia y Militarismo son distorsiones que desvían los excedentes de donde provienen los recursos para las inversiones esenciales; son fuerzas improductivas que socializan la miseria. No se puede repartir lo que no se produce; a la larga, desarrollan un defecto del capitalismo primitivo (El monopolio) sin ninguna de sus virtudes actuales (El desarrollo).

Finalmente, debe tenerse muy en cuenta que el desarrollo no es la cantidad de dinero individual que se acumula, sino el grado de bienestar social que la mayoría disfruta; de allí que las ideologías en los países avanzados se alinean fundamentalmente con el desarrollo industrial, el crecimiento económico y el empleo. Ese debe ser nuestro próximo reto y las organizaciones políticas deben asumirlo con plenitud.

FEDEPETROL-CARABOBO

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