El trabajo, el desarrollo y el valor de la democracia

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

Sobre el tema de la igualdad total o igualitarismo queda demostrado una vez más, que constituye una gran mentira para así manipular al más necesitado. Nos lo demuestra esta pirotecnia demagógica de la revolución bolivariana y del pueblo que revienta en las colas de los mercados, con el alto costo de la vida, en la atención hospitalaria y en la sobrevivencia ante la feroz delincuencia de las zonas populares donde habitan. Pandemia incluida, como el marco ambiental de donde esto ocurre.

Contrasta esta situación con el buen resguardo de los grandes jerarcas del régimen y su corte de testaferros nacionales y extranjeros que poseen costosísimas camionetas de lujo, la mayoría blindados y con escolta. A quienes por demás les llevan tranquilamente a sus modernos hogares, los alimentos y sus víveres. Por lo que queda ampliamente demostrado lo falso que es la igualdad socialista y la cínica manipulación que hacen del pueblo para seguir manteniendo el poder.

Culminando el siglo XX, por la caída del muro de Berlín y del bloque socialista, la china y Rusia huyeron hacia el capitalismo insertándose en la tan criticada globalización. Esa revolución capitalista, que si produjo resultados positivos pues extendió el proceso productivo, el empleo, creo nuevas formas de energía, nuevas formas de vivir, de pensar y el internet está consolidada en todo el mundo globalizado.

Las revoluciones socialistas, intentaron cambiar la estructura socio-política sin modificar la estructura económica con relación a los problemas básicos de la sociedad, como la alimentación. Lo más grave fue el proceso de restricción de los valores esenciales del ser humano y la “dictadura del proletario” ejercida por un grupo privilegiado. En estos últimos tiempos sus recursos provienen del mundo criminal.

Es por ello que la democracia debe evitar con coraje, los principios ilusorios de un sistema de igualdad absoluta y sin límites, que son los verdaderos problemas para establecer una verdadera libertad. La igualdad civil ante las leyes, el derecho inalienable al trabajo digno y a producir riqueza, es lo que debe aspirar el hombre libre.

Todos alcanzaremos la prosperidad y el bienestar, cuando democraticemos el capital, cuando cada uno de nosotros pueda disponer del dinero producto de su trabajo o de su empresa, e invertirlo para el bienestar del resto de la sociedad donde la mayoría trabaje y pueda disfrutarlo con su familia.

Una sociedad basada en el trabajo productivo y económico y no en ideologías, debe desplazar este modelo fracasado que en los últimos 30 años ha producido Venezuela. Sin miedo por la inversión privada y el trabajo creador, sin miedo de decir que solo trabajando podemos crear riqueza y desarrollo. “No a las ofertas del populismo disfrazadas de Socialistas o Democráticas”.

Basta de trabajar para que unos vivos con y sin uniforme agazapados como “servidores públicos o defensores de la patria”, y que han destruido las industrias estratégicas y saqueado el tesoro nacional sigan apropiándose del esfuerzo de todos, repartiendo solo las sobras y de paso agrediendo y extorsionando al ciudadano común. Una sociedad de trabajo, libre y democrática es la solución. ¡Sigamos Luchando por ella!

César Guillén Citterio

Secretario de Organización FEDEPETROL Carabobo – FETRACARABOBO

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: