Foro de Sao Paulo y sus dentelladas finales

César Guillén / Venezuela RED Informativa

Para nadie es un secreto que desde hace algún tiempo quienes gobiernan de manera legítima y legal, y de manera ilegítima e ilegal en los países de América Latina, se han visto involucrados en actos delictivos que van desde apoderarse de los dineros públicos, el tráfico de todo, y de la violación flagrante de los Derechos Humanos. Esto no es nuevo en la región, nuevo son los actores que paradójicamente pasaron gran parte de su vida denunciando esas desviaciones.

Los enormes desfalcos al tesoro nacional, la profundización de la pobreza y de la injusticia social, de esta NOMENKLATURA latina con dinero en todo el mundo, son muy conocidos en el mundo entero. Su base fundamental sigue siendo una mezcla de resentimiento e ideología, con lo novedoso del apoyo financiero del narcoterrorismo para el vandalismo y la desestabilización.

El ahora tristemente célebre Foro de Sao Paulo, luce políticamente agotado y sin rumbo. Su nacimiento obedeció básicamente a reunir esfuerzos de los movimientos de izquierda, primero para sobrevivir ideológicamente en el escenario internacional después del derrumbe del comunismo y segundo tratar de enfrentar esa realidad en Latinoamérica. Todo ese fundamento ideológico no ha sido suficiente para detener su descalabro y llevarlos a un punto de quiebre.

Ante la cruda realidad, han tratado de conseguir refugio bajo China, Rusia y el Irán, hipotecando a sus pueblos solo por mantener viva sus estrategias. Esos países protectores, con una fría forma de negociar y de desprecio a las reglas laborales tienen como un único objetivo el aprovecharse de los recursos energéticos primarios. Contradictoriamente, la razón de lucha por la que tantas muertes causaron las guerrillas revolucionarias latinoamericanas.

El tratar de desviar la atención de su fracaso con lo de la guerra económica de la derecha mundial contra Latinoamérica, no ha causado el efecto esperado. Las consecuencias que su modelo le ha acarreado van desde presidentes condenados, otros enjuiciados, de países proscritos con su dirigencia requerida por los tribunales internacionales, hasta de los que huyen para zafarse de la justicia.

Pero quedan aún algunos focos que por sus estratégicas riquezas no les será fácil soltar. Los más pobres se sacudieron el polvo (Ecuador y Bolivia) y uno poderoso, porque se decidió a hacerlo (Brasil) Esto ha hecho que preparen sus últimas dentelladas en medio del respiro enorme que el virus bíblico ha logrado proveerles. La desestabilización democrática y el vandalismo son su última ofensiva.

Tiempos difíciles y contradictorios, pero se ha de pagar un alto precio por la laxa e irresponsable conducta de los demócratas de turno. Hay que insistir en la profundización de la democracia, de una acertada política económica, pero con el rigor implacable de las leyes y la conformación de alianzas firmes en lo militar entre países afines, para enfrentar el grave peligro de los sistemas radicales.

FEDEPETROL-Carabobo

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