¿Fue un triunfo o un fracaso?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

La gran marcha que unos soñaban no se dio como la deseaban y ahora hay que recoger lo quedado de esa nueva aventura. En Venezuela no se hace política sino maniobras y acuerdos un día y acuerdos y maniobras el otro.

Quizás, Guaidó esté engañado y manejado con habilidades y ardides que no entiende. La convocatoria alentada por el G4, a sabiendas de que sería un fracaso, no perseguía otro fin que demostrarle al mundo y a él mismo que no tiene liderazgo ni convocatoria, para obligarlo a negociar a favor de las elecciones, mientras todavía el pueblo sigue creyendo en que los políticos resolverán.

Mal asesorado Guaidó se dejó embaucar de nuevo. Alguien debería decirle que el pueblo, aunque sea manso, está consciente y disgustado por el engaño y fracaso de más de un año de promesas, mientras sufre la barbarie del comunismo y la tiranía sin misericordia de nadie.

Los gobiernos que lo apoyan circunstancialmente, porque se necesita alguien a la cabeza de las acciones resolutorias para la salida de la usurpación, están sin duda desencantados y hasta molestos, como es el caso de Trump, Duque y Bolsonaro, por lo que sin tardanza harán nuevas y más categóricas exigencias, pues la burla de los esbirros molesta por ser una afrenta contra la dignidad de todos.

El G4 tenía que apoyar lo que sabían que era un fracaso para Guaidó, pero un triunfo para la coalición del mal, es decir, ellos y los chavistas, que por su parte harían todo lo posible por impedir las concentraciones y reprimir las que se lograran. Sin embargo, aún les queda cuesta arriba la posibilidad de mantener al pueblo de Venezuela en la esclavitud por mucho más tiempo, pero debemos seguir la lucha, con los lineamientos ya señalados por la Resistencia.

La verdad está a la vista de quienes no forman parte del clientelismo político, quienes viven de su trabajo y de su dignidad y no de las migajas del gran banquete que ha sido siempre Venezuela en manos de la casta perversa de políticos, quienes acabaron con Bolívar y con el bolívar pasando por el país entero. Desde entonces y hasta ahora, cada uno con un cuento, que si libertad, justicia, democracia y ahora socialismo.

Vendrá lo que tiene que venir. Asumamos lo tantas veces repetido para intentar tomar la ventaja de la iniciativa, o nos dejamos arropar por su violencia y humillación.

No es diferente nuestra suerte a la de Churchill, ojalá tengamos su misma determinación.

De la Orden de los Caballeros de Fénix,

Santos Luzardo

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