Gasolina

Editorial / Venezuela RED Informativa

La eficiencia para hacer lo torcido y lo chueco es la máxima expresión de políticas públicas para la porquería del siglo XXI.

Así, el arribo de los buques de gasolina y propulsadores provenientes de Irán, son la nueva expresión de explotación y depredación contra los bolsillos del pueblo venezolano.

Al precio Guardia Nacional por el litro de gasolina en las bombas del país, estos cobran y se pagan los sueldos y los “salarios” de estos en cascada.

Al final de la película, una partesota del negocio de revender el combustible a más del 250% del mismo precio en que se vende en cualquier estación de servicio de Estado Unidos, mojará las manos de todos los delincuentes revolucionarios que actúan en esta rochela.

Desde el mequetrefe de verde que “organiza” las colas, hasta al alto gobierno, todos recibirán lo suyo.

Igualito que lo que se mira en el cine cuando cuentan historias de traficantes y mafiosos sindicados: cada quién tomará su tajada en el show del combustible iraní.

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