Infierno

Editorial / Venezuela RED Informativa

Hoy se acaba julio y todavía seguimos enterrados hasta el cuello en este lodazal.

Como pasapalo, míster Abrahan se declara “escéptico” ante la posibilidad de una negociación en serio, que consiga una transición hacia la democracia en Venezuela. Apunta a que tampoco confía en las elecciones de diciembre, las cuales “sospecha” que serán una farsa.

Mientras tanto acá, al norte de América del Sur, donde ya NO nos chupamos el dedo, padecemos de las dos caras de la muy empobrecida moneda de la política venezolana: gobierno y “oposición”.

Unos por acción enferma y los otros por omisión cómplice, han abandonado a nuestro país a la mala suerte.

El virus chino y las elecciones en Norteamérica permiten a la porquería del siglo XXI hacer lo que les viene en ganas sobre 32 millones de venezolanos indefensos.

Todo aquel que decida regresar al país por medios humanitarios o a pie, saltando fronteras, es considerado por estos forajidos como bombas biológicas. Individuos capaces de perturbar la buena marcha y mejor desempeño de nuestro impecable servicio sanitario, estropicio nacional controlado por los chulos incapaces de la Cuba también en ruinas.

Así ya se empiezan a levantar docenas de Guásinas a todo lo largo y ancho del país, para recluir y vejar hasta donde se pueda a los venezolanos que vuelven a sus hogares.

Están abiertas de par en par las puertas de infierno en la destruida Venezuela.

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