La guerra por las elecciones

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Sin duda, como en toda guerra, hay dos bandos, en nuestro caso el del bien y el del mal.

Se ha sabido engañar al pueblo y como bien refirió nuestro Libertador, en su discurso ante el Congreso de Angostura, “por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.

Todo se cumplió, engañaron al pueblo y lo mantuvieron ignorante para esclavizarlo.

Respecto a uno de los tantos engaños chavistas es que son mayoría y no es verdad, nunca lo fueron realmente, lo que hizo suponerlo fue la división de los politiqueros ambiciosos de siempre con su clientela acuesta, pero hoy es pírrico el número de adeptos al régimen, que incluye solo a los criminales que el mundo denuncia, los criminales que aún siguen encubiertos, los beneficiarios directos de estos y los que por diferentes causas no pueden tomar distancia.

Si algunos pocos promueven las elecciones, muchos otros la cuestionamos; si los chavistas tienen intereses personales porque se haga una pantomima electoral, los demócratas  deseamos que prevalezca el interés colectivo y la transparencia; si los tiranos nunca han podido cobijar el justo y noble sentimiento del bien colectivo, los apegados al derecho luchamos por su vigencia; si sus adeptos prefieren los manejos oscuros con la tiranía, muchos otros luchamos por la libertad y la democracia; si ellos traicionan el deber ciudadano,  nosotros tratamos que se mantenga incólume; si sus perversos intereses pretenden lo inefable, los convencidos de la virtud ciudadana queremos lo diáfano; si a los comunistas los mueve la malicia artera, a los decentes nos motiva la longanimidad; si sus delincuentes pretenden ensombrecer con sofismas el buen juicio de negarse a ser parte de su maniobra electorera, el pueblo entendido y consciente impone el acendrado carácter de la verdad y el honor; si ellos alientan su tiranía, la gran mayoría de los venezolanos  defendemos la justicia.

La maniobra politiquera del régimen tiránico es llamar a elecciones para buscar algo de legitimación, oxigenar su podredumbre, ganar tiempo y justificar más corrupción y apropiación de los dineros públicos.

Constitucionalmente es absurda por violatoria de los derechos y garantías consagradas en su texto normativo como también es transgresora de los preceptos de obligatorio cumplimiento en su parte orgánica respecto al nombramiento de rectores y ejecución comicial, por lo que tal pretensión contra leges no es aceptada por los países democráticos y por la OEA, entre otras organizaciones e instituciones nacionales e internacionales como ya se ha dado a conocer públicamente.

Hay una falsa premisa de las mal llamadas elecciones, cual es votar o no votar, es incorrecta por estar fundada en un hecho incierto. Ese simulacro comicial, afectado de nulidad por vicios, es además un evento sin aval constitucional, ni transparencia, por lo que es írrito por no llamarlo criminal, ya que la pretendida acción se subsume en un grupo de tipos penales que lo califican como concurso ideal de delitos, pluriofensivos, por los múltiples daños y violaciones a los bienes jurídicos individuales y colectivos fundamentales y plurisubjetivos por los tantos accionantes con distintas calificaciones, como autores intelectuales, autores materiales, cómplices en sus diferentes participaciones, etc.

En fin, no se elige con el pretendido ardid de estafa, se cometen los crímenes ya referidos contra un pueblo indefenso, traicionado por sus FF.AA. Ya vemos que el mal no tiene límites y sus autores ningún principio de humanidad que los detenga.

En consecuencia, es un deber conocer al enemigo como principio de la guerra que nos hacen disfrazada de mil mentiras.

La única condición que podría justificar acudir a  la inconstitucional convocatoria sería la de contar con un liderazgo político creíble e idóneo por virtuoso, que tenga la autoridad moral para convocar y movilizar al pueblo a defender sus derechos, pero eso no existe en Venezuela, ni hay líderes ni el pueblo quiere salir a que lo maten.

Todos debemos sumar esfuerzos oportunos y solidarios por el bien y la justicia que todos merecemos.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: