La realidad sin exageración

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

La ignorancia política no es un pecado, pero como dijo el Libertador es instrumento ciego de destrucción y eso hicieron los políticos durante la llamada democracia: mantener al pueblo sumido en la ignorancia para reinar y robar. De aquellos polvos estos lodos.

La situación de Venezuela presenta elementos de altísima peligrosidad, pero peor aún, es que ya no tiene vuelta atrás.

Es el caso de la consolidación de la más perversa alianza de la historia de la humanidad, que como no tiene precedente nadie puede asegurar sus consecuencias. Se trata de la coalición orquestada por los tiranos de Cuba y Rusia contra los EE.UU. e imponer el dominio paulatino de todos los países posibles por parte de los líderes del mal, que antes llamaban comunistas, hoy Foro de São Paulo.

Esa alianza, como ya se ha dicho, pero no sé si se ha creído y entendido, está constituida por todos los enemigos de los EE.UU., pero ahora trabajando juntos desde el mejor punto geopolítico que pudieran aspirar. Se trata de un territorio con un emporio de riquezas y biodiversidad, con una posición geográfica ideal al norte de la América del Sur, donde se han logrado controlar todas las instituciones, incluida las FF.AA., medios de producción, recursos y hasta la población, mediante diversas técnicas criminales desde las atribuidas a Joseph Goebbels hasta las perfeccionadas por Joseph Stalin e impuesta por los tiranos de Cuba.

Ese país, Venezuela, es culpable, sí, pero no imputable. Es la consecuencia de los malos políticos y la inagotable codicia y odio del psicópata Fidel Castro y sus esbirros. Desde que se apoderó de Cuba se trazó el objetivo de apoderarse de Venezuela para fortalecer sus aspiraciones contra los EE.UU. y Chávez y Maduro le hicieron su sueño realidad, sin importarles el dolor y la tragedia de todo un pueblo.

Esa coalición maligna contra los EE.UU. es el islamismo con su ala terrorista, en sociedad con el crimen internacional organizado. Ambas entidades extremistas del mal, coordinados por los comunistas, han logrado sembrar el territorio venezolano de sus grupos criminales como Hezbolá, Eta, iraníes, turcos, palestinos en el oriente del país y principalmente en Margarita, como la FARC y ELN en el resto del país. Es decir, la escoria del mundo en todo el territorio nacional, pero no vacacionando sino en seria constitución y desarrollo de un poder para oponer a los EE.UU., a costa de la destrucción de un país y su pueblo, pero como ya se dijo sin poder predecir sus consecuencias finales, pues ya se han vivido las que por ahora constituyen una tragedia humanitaria.

No pretendo descubrir lo evidente, pero sí llamar la atención sobre las consecuencias insospechadas de la barbarie que se ha instaurado en Venezuela y la falta de conciencia política para atender tal situación.

La configuración política que se le ha dado al crimen en Venezuela es más cuestionable en quienes lo aceptan que en quienes lo imponen, como una forma de lograr ese estatus y procurarse impunidad, como son igualmente deleznables todos los gobiernos y comunidad internacional en general que pretenden imponer la tesis de que es un problema de Venezuela y hasta decir que los venezolanos debemos resolverlo. Esa posición es en lo menos miserable, propia de sus autores y absurdamente cómoda, al desconocer que a todos afectará. Venezuela es el medio, no el objetivo y ya lo han ido sintiendo, pero en verdad no saben qué hacer sin involucrarse directamente, no quieren asumir la cruda y grotesca realidad.

Es irreversible por las consecuencias ya vividas y aún por vivir, pero debemos unir las fuerzas del mundo libre y civilizado para combatirlas. España y Suecia ya viven la tragedia del islamismo apoderándose de sus territorios por la anuencia de sus gobiernos izquierdistas y Francia ya no haya qué hacer para reconquistar su propio territorio. EE.UU. fueron a hacer la guerra en Afganistán para evitar tener que hacerla en su propio territorio, pero para Venezuela tristemente ya esa no es una opción.

El problema de Venezuela es un problema del mundo y en especial de EE.UU. y Colombia, y cada día que pasa se hará más grave para todos, es además un tema de seguridad y defensa no político y menos diplomático.

Ya sea por la vía del TIAR, la OTAN o por cualquiera, el hemisferio debe asumir la resolución frontal y definitiva del problema de todos, donde los infinitamente perjudicados somos los venezolanos, los que a todos abrimos los brazos y a todos ayudamos, tierra del Libertador de muchos.

De la Orden de los Caballeros de Fénix
Santos Luzardo

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