La soberana hipocresía

David Bonyuet / Venezuela RED Informativa

Hay un ejército asociado al grupo legítimo muy poderoso…, no, no tienen armas. Son poderosos articulistas, periodistas, editores, redactores, etc., forzando una opinión unificada: ¡el gobierno legítimo es bueno! Noche y día se esfuerzan en decir por todos los medios a su disposición: la intervención es mala, o ya se pidió y ellos no quieren, o ya se pidió y viene cuando a Guaidó le dé la gana, o eso no se pide públicamente, etc. Pero la realidad viene con furia, en la gran encuesta nacional que quieren hacer en octubre, se incluirá esa “pregunta incomoda”, que más o menos es así: “sobrevivientes de Infiernozuela, ustedes que han sufrido todas las violaciones de sus derechos humanos, ¿quieren que pidamos ayuda internacional para acabar con el inocente conglomerado criminal o prefieren que sigamos la ruta del cariño y el amor?”. ¿Alguien entiende por qué quieren preguntar?

Sería muy bonito si esa fuerza mediática se retirara en cambote, pues el daño que le han causado a toda Venezuela es indescriptible. Pero usted podría preguntarse ¿qué tiene de malo dar noticias positivas? Después de todo, son personas de mucha trayectoria en los medios, gozan de mucha popularidad y no hay que negar que, sí dan información “medianamente” cierta. Pero han forzado una matriz de opinión que las intervenciones militares (o ayudar militar o injerencia humanitaria o fuerza de rescate o coalición armada internacional, etc.) son dañinas o son imposibles. No solo le han puesto una zancadilla a la ruta de la libertad, sino que le han trancado la puerta en la cara a muchos venezolanos. Todavía hay muchos inocentes que creen que “intervención” es lo mismo que un bombardeo nuclear… cuando saquen las preguntas oficiales, muchos de esos “pacifistas” van a caer de q-lo.

No nos engañemos: ni Capriles es oposición, ni Arias Cárdenas, ni Rosales y en esa misma línea, tampoco Guaidó. En ese grupo está toda la G4, ¡unida! En este camino a la libertad hemos arrancado con los pies amarrados, nos vendaron los ojos y lanzaron clavos en la vía. No lo sabíamos, pero cuando decían que se doblan para no partirse, es que se doblaban del gusto para agarrar más. ¿Alguien cree que se han salvado más vidas gracias a la ruta pacífica?

Para muchos activistas que seguimos la lucha constante, es insolente la pregunta de si “necesitamos una intervención”; pero Williams Dávila (AD) confesó cuál es la realidad que ellos quieren: “nuestra prioridad es profundizar las sanciones”. Pues nada, ¡no quieren hacer nada!

La hipocresía de la nueva consulta necesita una clara explicación de que ha fallado en la pasada. La ciudadanía siempre ha salido adelante, el bravo pueblo ha puesto su pecho al cañón, obviamente los venezolanos no somos los responsables de que siga la usurpación. Pero el legítimo además de ser divergente y confuso, también ha tenido momentos de lucidez para arrepentirse de su incompetencia: “asumimos los errores”, “con humildad reconocemos errores” de rodillas y llorando pide perdón en Madrid, etc. Entonces, si Guaidó ha pedido indulgencia ¿no deberíamos apoyar esta “otra” consulta popular? La bonita pregunta de si “necesitamos ayuda internacional” lo hace demasiado tentador como para dejarla huérfana. ¡Venezuela entera la demanda!

La reciente reunión virtual de Guaidó con los militares exiliados demostró una triste realidad: los políticos son egocéntricos y egoístas. A pesar de las sugerencias para nombrar un Ministro de la Defensa (o Comisionado Presidencial de la Defensa) el legítimo ignoró la petición y siguió hablando de sus fantasías de futuro. Con esa soberana hipocresía ¿creen que vamos a apoyar consultas repetidas? Si no hay una integración de nuestras fuerzas militares en el exilio en la liberación de Venezuela no hay forma de lograr ninguna intervención extranjera. Hay que reconocerlo, ningún país va a mandar ayuda militar, para que de este lado nos quedemos sentados respondiendo preguntitas.

El asunto no es lanzarnos a apoyar “otra” consulta, que debería haber sido una acción. Muchos sacrificamos bastante el 16 de julio del 2017. La gran duda es ¿de verdad van a hacer algo esta vez? ANCO asegura que está trabajando en la redacción de las preguntas, pero ¿quién se responsabilizará por su cumplimiento y ejecución?

Hay otras dos preguntas más … un déjà vu del 16 de julio.

@DBonyuet

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