La traición que venció al Libertador aún está vigente

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Este título debe llamar la atención porque muchos creen que Simón Bolívar siempre ganó, pero lamentablemente no es verdad. El ganó las batallas necesarias para expulsar a los invasores y usurpadores españoles, es decir, nos dio la independencia y la justicia, por ser el estratega y heroico paladín de la libertad que se gana con las armas desde siempre y quizás para siempre.

“Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su Patria, no es el árbitro de las leyes ni del gobierno, es el defensor de la libertad.” Ese pensamiento define su creencia en la civilización y en la sociedad virtuosa, craso error, que le costó perder su magnánima obra y su vida. Muchas veces renunció al poder que le otorgaron los pueblos y entregaba el mando a los congresos. Desde 1813 lo hizo en Caracas y lo siguió haciendo hasta 1830 cuando renuncia al poder ante el Congreso de Colombia.

Entregar su obra a políticos no solo costó lo señalado ut supra, sino el desasosiego, humillación, miseria y despotismo contra los pueblos que libertó su heroísmo. Doscientos años se ha intentado la estabilidad política que no ocurre, pero tanto lo sabía él que dijo: “Más difícil es mantener el equilibrio de la libertad que soportar el yugo de la tiranía”.

Hoy se verifica como desgracia una de sus advertencias ante el Congreso de Angostura. “Todo pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”. Los políticos han acabado materialmente con Bolívar y su gloria, aunque su grandeza trascienda la eternidad. Han mantenido a los pueblos en la nueva esclavitud, la de diversas miserias y cautiverios.

“La virtud sin probidad es un azote”. Sin duda, quienes han dirigido los países de Latinoamérica desde 1830 han tenido virtudes de grandilocuencia fundamentalmente, pero jamás probidad. Han engañado y manipulado todo con ardid y alevosía para enriquecerse sin causa, desde el corrupto de Santander que con esas mañas criminales no solo intentó dos veces asesinar a El Libertador, sino que desde que lo conoció lo adversó maliciosa y deslealmente.

Hasta nuestros días y desde entonces, los políticos han sido una casta de antisociales de diferentes colores y estilos, aunque se debe reconocer que ha habido excepciones que verdaderamente han tenido probidad y logrado en sus países progreso y unidad.

Los pueblos deben aspirar a tener verdaderos gobernantes, dotados de conocimiento y moral que constituyan una garantía para el país que gobiernan, pero como ellos son quienes legislan, nunca harán una ley de carrera política que establezca rigurosos parámetros para aspirar a gobernar a cualquier nivel. Ley que además elimine los privilegios odiosos e injustos de los que siempre han abusado. En fin, toda una legislación que asegure la probidad que nunca han tenido y una estructura orgánica constitucional que garantice la fortaleza, idoneidad e independencia de las instituciones.

La guerra contra el crimen de los políticos aún está por ganarse para poder recuperar el legado de El Libertador. Ha sido tal la indignidad que hasta el nombre de Bolívar ha sido mancillado por los esclavos del Foro ñángara de São Paulo. Ahora en las instituciones colocan a Chávez al mismo nivel de El Libertador, más bien, debería ser sobre él, significando victoria comunista sobre su enemigo, el Padre de la Patria. Ni Santander le hizo tanto daño.

De la Orden de los Caballeros de Fénix
Santos Luzardo

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