Malas noticias…

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El comisario Simonovis se “consigue” paseando en la Miami del ardiente verano, al esbirro al cual pagó el angelito de José Vicente, para que le colgaran los muertos del 11 de abril… ¡y le echaran quince años de cárcel!

La fiscal Luisa Ortega viaja por medio Mundo Libre hablando de justicia, del estado de derecho vulnerado en Venezuela y de las glorias pasadas del chavismo originario. Por regla general comparte escenario con los mismos actores de la Franquicia MUD, cuyos “amigos” están, estuvieron y seguramente estarán en las mazmorras que ella tantas veces mando a “preparar”, para quienes siquiera mirarán feo a su amado comandante.

Rafael Ramírez entra y sale de los USA, como Pedro por su casa. Vive como un príncipe saudita en “algún” país de Sur América. Tiene pasaporte italiano. Deambula por la Europa democrática, y habla más guevonadas que un gago borracho.

Las hermanitas Chávez todavía desayunan en Tiffany. Todo el tiempo andan con los pelos bien arreglados, y salen “bonitas” de compras por medio mundo. Protegidas. Cuidadas por compañías de seguridad. Detectives de libritos. Y gente del SEBIN que habla inglés, que no le pierden patadas. Para ellas y para muchísimos otros, hay seguridad. Protección. Desayunos, almuerzos y cenas. Fiestas. Viajes y vida de la buena. ¡Qué de suerte, vale!

¡Es que no les da ni gripe, a todos esos coños de sus madres! Hablamos del equivalente para un judío sobreviviente del Holocausto nazi, de conseguirse con Hermann Göring o con Rudolf Hoess andando con la bolsa del supermercado por las calles de Tel Aviv, tras hacer las compras para la cena. O para el padre de un adicto enganchado a la heroína, encontrar al Chapo Guzmán entrando a una juguetería en Manhattan, de la mano con sus niños, para comprar el juguete de la temporada. O para un ugandés mutilado, conseguirse con Idi Amin Dada saliendo de una boca del subterráneo de Londres, apurado por llegar a su casa para no perderse un partido de fútbol…

Los hijos de putas del siglo XXI que están Afuera, andan sueltos. Disfrutando de lo que se robaron. Dando por visto, el mal que hicieron. Los muertos, los torturados, los miles de familias divididas y despedazadas que produjeron.

Haciendo política. Dando recomendaciones. Hablando de ética, moral y buenas costumbres ciudadanas. Actuando también en el Circo de Pulgas MUD, para “salir” del Sr. Maduro. Unidos todos por la misma “causa”, recobrar al país… ¡para ellos! A ratos solo escarchados por algún voluntario que le hierve la sangre al verlos cínicos y malévolos, comiéndose la plata que asaltaron a toda una nación… mientras les toca servirles la comida, lavar sus platos, o hacerles la habitación en algún lugar fino del planeta. ¡Por favor!

Que no nos sigan tomando por imbéciles. La diáspora. La vida de mierda que nos toca llevar a los que estamos Adentro, nos ha afilado los sentidos…
¡Ha hecho de las grandes mayorías venezolanas, mejores personas que las que antes fuimos!

Y sabemos que… No hay posible pacto con los malos, para salir de la porquería del chavismo de los últimos días. ¡Eso es paja!

Gabriela Ramírez se burló hasta las carcajadas de Franklin Brito, mientras este moría de hambre como un héroe solitario, haciendo protesta de vida por un país que era y aún es, asaltado por bandas de malhechores, disfrazados de Gobierno.

Luisa Estela, Rafael Ramírez, y el resto de los malvados que están tratando de desaparecer a plena de luz del día, NO tienen espacios en la Venezuela del Futuro. Solo algunos de ellos tienen tiempo presente, porque individuos como Julio Borges, Armando Briquet y varios pajarracos más de la “oposición estratégica”, son sus cómplices. La Unidad no pasa por compartir la mesa ni con el gobierno ilegítimo y criminal del Sr. Maduro, ni con los responsables directos del saqueo al cual ha sido y aún es sometido uno de los países más ricos del hemisferio occidental.

Que algunos gobiernos o personajes de algunos gobiernos quieran esconder la historia reciente de Venezuela, como si se tratara de las “gracias” de los gatos, es su problema.

El nuestro es otro. NO olvidar. Para no repetir. Para no permitir que acá, Adentro, ocurra un quítate tú pa’ poneme yo. ¿Venganza? ¿Odio?

¿Incapacidad para perdonar? ¡Pues claro que SÍ!
Los ángeles, en el cielo. En Venezuela, los hombres y mujeres de buena voluntad. En Venezuela y Afuera, los hombres y mujeres que hemos vivido y que aún vivimos esta pesadilla, exigimos justicia. Justicia de verdad. No justicia para “tontos”, como la de aquel programucho del “juez” Borges y de su jefe Marcel Granier. Hablamos de Justicia de verdad. Con mayúscula, y ¡para todos! Allí es que está el verdadero tesoro de la Unidad. Que a cada quien se le lo le que corresponde…

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