Milagro

Editorial / Venezuela RED Informativa

Las oraciones elevadas a los extraños dioses importados por los primitivos cubanos al alto gobierno, finalmente escucharon los ruegos de la banda de rufianes que regenta a Venezuela. Ocurrió el “Milagro”.

Esta vez sin necesidad alguna de remunerar a Ramos Allup por su siempre preocupación por las “salidas electorales” al asunto Venezuela, la pandemia China terminó de encerrar al país en sus casas. Sin gasolina. Sin comida. Sin medicamentos. Sin dinero y sin liderazgo alguno que empuje a estos asesinos del poder.

Sin un poquito de vergüenza histórica alguna, olvidando la épica valiente de los patriotas de nuestra Independencia que se enfrentaron a la oscuridad, tras el terremoto de la Semana Santa de 1810.

Muy por el contrario, estos facinerosos se atreven a darnos recomendaciones de buenas costumbres sanitarias. Consejos sobre aglomeraciones E imaginarios planes de contención de una epidemia fantasma que ha arrasado con menos de 200 mil individuos, en un planeta que tiene 7 mil millones de almas.

Bañados en buena suerte, y siempre contando con una MUD complaciente de la mano con los enormes negocios que inventan sobre un territorio repartido entre pocos dueños, Venezuela permanece en la calma de una cuarentena en la que entró ya hace más de 20 años. ¿O no?  

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