Nada nuevo bajo el sol

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Desde comienzo del año 19 se sabía perfectamente que el único camino posible y de verdad para sacarnos de encima a la NARCOPORQUERIA bolivariana, era por medio de una sostenida e ininterrumpida acción de calle sin fin. Una huelga general o paro mantenido, hasta agotar Adentro y Afuera a estos malvivientes, al estilo de la Bolivia de hoy.

En caliente y sin mucha habladera, agotar a los delincuentes del siglo XXI con el apoyo administrativo de los USA y sus medidas en contra de los bolsillos de los BOLIPILLOS, comunicando al Mundo Libre, la clara intención de América de no consentir ni permitir a nadie más, “meterse en este peo”, como gusta decir el Sargento Falcón.

Con la chequera de CITGO en las manos, armar hasta los dientes a un ejército libertador, que pusiera pie en Venezuela y tomara control de un pedazo de territorio, mientras los yanquis guardaban los flancos diplomáticos y “aseguraban” las costas de cualquier intromisión de último momento en mandarín o en cirílico, era la verdadera “hoja de ruta”.

En vez de eso vimos en vivo y en directo al estúpido de Juan Guaidó encaramado sobre un camión, a media cuadra de un paso aduanal tachirense. Todo ello la mañana después de una noche de borrachera con putas y diputados narcotizados, arrastrándose enratonados desde un burdel de Cúcuta. Sabiendo que serían recibidos por la Sra. Iris y sus Pranes, mientras él y sus muchachos jugaban a los boy scout. Luego de un concierto sensacional sin pies ni cabezas, muchas cámaras y la oferta falsa de “ahora es que empieza lo bueno”, que nunca arrancó.

Aunque los “Vamos Bien” malbarataron una enorme masa crítica social en estúpidos Cabildos Abiertos, concentraciones de Plaza con contenidos escolares y caminatas hacia ningún lugar, el país que decidió quedarse sigue aquí. Eso sí. Algo quedó bien claro. Ya todos sabemos cómo sería un Gobierno de Leopoldo López en el Día Después.

Una parodia de país desconectado con lo sensato, lleno de niños lindos arregladitos y modelando pantalones pitillo que tratan de hacer creer que dicen saber hacer, mientras otros lo hacen. Un Renedo de Chacao grandote, lleno de ilusiones ópticas de supuesta eficiencia, que no llega a nada. ¡Les queda grande Venezuela!

Los que, si se las conocen y de sobra, sin ruido y con altísima eficiencia para lo malo, son los dueños reales de nuestro país, que viven en La Habana.

Expertos en política exterior y manejo de mega prostíbulos, le han puesto la misma emoción y energía al caso Venezuela, que al montaje de su proyecto de País/Maquila.

Han operado finamente con los europeos, suecos y sus eternos socios españoles, para estancar en negociaciones sin fin y salidas electorales fraudulentas la crisis Venezuela. Su cabeza de playa subcontinental para incidir en muchos sectores de la América del Sur.

Así, nuestros mentecatos de costumbre de la Oposición MUD ignorante y pobremente formada, están enredados en la tela de araña exquisitamente construida por Pérez Canel y la Banda que él representa.

De eso sabe Gustavo Tarre, el Viejo Calderón Berti y otros que poco aparecen. Ellos conocen de geopolítica. No son estúpidos. Ya no tienen tanta hambre. Y no son ni Stalin ni el payaso de Manuel Rosales, que casi nunca sale del fondo de una botella de whisky.

Hoy, que conocemos el contenido de la “vía de salida” ya sabemos lo que tenemos que hacer… Ya sabemos que lo “nuevo” que hay es un CNE con “nuevas” caras y las mismas viejas malas mañas de siempre. Que “eso” es más de lo mismo. Y que solo podemos aspirar a alcanzar una sola cosa tras todos estos meses, ¡NADA!

Sólo queda espacio para la Resistencia. Ya no hay lugar para más ficciones. Empujar una paralización general del país que apoye la entrada de una fuerza militar “protegida” por los hermanos del Norte es la única salida real, posible e inminente.

No hay más tiempo para las dudas… ¡Algo bueno tiene que pasar!

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