“No nos dejes caer en tentación…”

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Los políticos deberían rezar el Padre Nuestro, salvando las honrosas excepciones que debe haberlas, para no caer en la tentación de querer y obtener dólares fáciles y sin trabajar.

Venezuela, por culpa de los políticos, ha caído en el peor abismo de su historia y es que fundamentalmente se aceptó que el país fuera conducido por personas sin escrúpulos, desalmados, sin ley moral, sin ética, ni deontología que pudiera corregir o menguar sus desenfrenos por la codicia y la concupiscencia.

Ahora cosechamos los amargos frutos de la siembra por años de mentiras, burocracia, deficiencias en educación, pero sobre todo de la permanencia maliciosa de políticos que todo lo dominaron para luego corromperlo y dañarlo, es decir el país entero.

En tiempos en lo que el más grotesco de esos grupos, los comunistas, logra después de tantos años de lucha artera y criminal hacerse del poder, el resto de políticos trata de combatirlos, pero una vez que vieron que se hacía difícil deciden unirse al enemigo, como reza el aforismo.

Es así que pasan los años y el pueblo lucha esperanzado por un verdadero milagro y se frustra al ver agotados sus esfuerzos por la libertad y no ocurre el milagro, ni ocurrirá nunca porque el milagro lo hace la educación que el pueblo no tiene. “Todo pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.

Cuando la política se hace un crimen, es porque quienes la hacen son criminales, entonces no queda más recurso que la vindicta pública, que solo se logra con el imperio de la ley, que es posible por la imposición, por la fuerza.

Claro, todos los políticos y sus clientes gritarán al unísono “no es verdad, los problemas de los venezolanos lo resolvemos los venezolanos, democrática, pacífica y constitucionalmente”. Con el poder tan grande que tienen, terminan imponiendo su tesis e intereses, porque son quienes nos gobiernan o sus cómplices o sus beneficiarios directos. ¿Cuándo redimirán su conducta?, solo cuando ya no le gusten los dólares, y es solo una suposición, ni siquiera así es seguro.

La salida de la crisis venezolana lamentablemente solo tiene esa posibilidad y no importa que lo cuestionen los autores de la desgracia y sus adeptos interesados. Aquí escrito queda y el tiempo implacablemente dará la razón.

Es decir, si se impone la vindicta pública se sale de la crisis, si no nos quedamos con ella contra todo pronóstico, pero lo peor es que internamente no hay cómo imponer la fuerza. Luego, son dos los problemas: uno aceptar lo de la vindicta pública como solución y dos el que tenemos que pedir ayuda por no tener la fuerza.

Mientras no se unan esos dos milagros, seguiremos por 300 años, hasta que venga otro Bolívar a gritar la pregunta: ¿No bastan 300 años de opresión? o hasta que en los EE.UU. decidan que ya no habrá solución interna y actúen con la convicción que siempre también fue su problema y por cómodos esperaron a ver si se resolvía sin su participación, por los esfuerzos que significa.

Mientras cualquiera de esos milagros ocurra, venezolano entierra tus muertos y calla porque es el precio de no saber y creer.

De la Orden de los Caballeros de Fénix
Santos Luzardo

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