No se oye

Editorial /Venezuela RED Informativa

Las redes sociales se están llenando de mensajes y comunicados de protesta lanzados en forma de botellas de náufragos. Intentos de una sociedad civil desesperada, crítica y comprometida, con dirección de destino al gobierno o al desgobierno que aún pueda existir en la Venezuela actual.

La intención es la correcta. Las necesidades y reclamos son reales. La conciencia social es la adecuada y la adulta. Lo errado consiste en los destinatarios que son, en ambas aceras de la ecuación política nacional, los equivocados.

Así, todas las cartas abiertas o cerradas. Tuits de 160 caracteres, solicitudes, proclamas o denuncias de una sociedad cada vez más solitaria, corren el riesgo de ser devueltos con el sello húmedo de “destinatario desconocido” por un correo que también hace años en nuestro país dejó de existir.

Reclamar a la gobernadora del Táchira o al “protector” de los negocios del gobierno de Miraflores en la frontera, por ejemplo, que se ocupen de las funciones típicas de estado como la dotación de los servicios públicos o de la administración de justicia, o del resguardo y la protección de las vidas y las propiedades de la gente de a pie, es perder el tiempo.

La Venezuela de los dos “gobiernos” es una cebolla con múltiples capas podridas de intenciones, motivaciones y objetivos particularísimos de delincuentes de todo tipo, que han hecho de un país un espacio para delinquir impunemente, a la sombra de lo que una vez fue un Estado petrolero exitoso.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: