Números

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Mientras que en la Costa Este norteamericana un litro de gasolina ni llega a valer 50 centavos de dólar, en las calles de la extinta Venezuela Saudita apenas y se consigue una pimpina sucia de combustible, a razón de algo más de 2 dólares por litro. Algo así como un 400% más caro de una “economía” a la otra…

Y lo mismo sucede con el kilo de carne, el cartón de huevos, el queso, el pollo y los espaguetis. En la Venezuela de mayo del 2020 se consiguen y se pagan los bienes y servicios más caros que existen en el resto del mundo. A punta de dólares, por cierto, con los cuales cada vez se compran menos y menos cosas.

Si a ese drama le arrimamos la caída monumental del volumen y de los montos de las transferencias unilaterales, provenientes de los casi 6 millones de venezolanos regados y trabajando en negro por medio mundo, el país simplemente es una tragedia.

Y, frente a este panorama de horror y de hambre nacional, ¿es posible que estos cabrones que se dicen llamar políticos, que también dicen hacer oposición a la tiranía bolivariana que nos está aniquilando, no la enfrenten con valentía, valor y determinación activa y sincera?

¡Es el colmo de la miseria humana! La dulce espera a que el régimen del Sr. Maduro caiga solo, por su propio peso, o a punta de conflictos y ajustes de cuentas entre las mismas mafias que él arbitra y regenta, parece eterna.

Y súper cómoda, para no hacer nada más que hablar guebonadas y cubrir las formas a punta de micrófonos para los pocos pendejos creyentes, que se siguen comiendo el cuento de Juan Guaidó, el Gobierno de Transición que no transita para ningún lado y los muchísimos países que lo apoyan y le hacen el fo a la porquería del siglo XXI.

Claro y raspao: ¡solo con “eso” no salimos de “estos”! La gran verdad es que, en el país de la política de y para la distracción, los opositores de profesión y oficio, respetan y permanecen en cuarentena dentro de una Venezuela que lleva añales aislada, cerrada con un candado y ahora con sus habitantes finalmente recluidos en sus casas como delincuentes, por decreto presidencial. Otra vez renovado…

¡” Esto” parece un mal chiste! Una broma chusca de una clase “dirigente”, que solo puede “dirigir” al país desde los rincones de un aparato mediático arrendado, comprado o descaradamente puesto al servicio compartido del mal, del chavismo y de los servicios de contrainteligencia de la CLEPTOCRACIA cubana, a la cual todos le siguen el juego.

Las mentes más sensatas del país saben que el intento de invasión era necesario, y fue y será bien importante. Un hito en el imaginario colectivo para establecer finalmente el rumbo político real, para la salida de estos malvivientes del poder: ¡por las malas y a pescozones!

Superado el miedo a la violencia como ruta política, se abre un portal interesante y lleno de infinitas posibilidades. Por primera vez, aun cuando la cosa resultó un fracaso, nos encontramos verdaderamente con todas las “opciones sobre la mesa”.

No es el “qué” lo que molesta y disgusta sobre el intento. Todo lo contrario. ¡Es el “cómo”, lo que da arrechera!

Porque si la idea era y sigue siendo darle con todo a este NARCOREGIMEN, se tienen que contratar a los mejores perros de la guerra que se ofrezcan en el mercado.

Es absurdo montar una operación libertaria entrenándola en un rancherío en Riohacha, a punta de espaguetis con sardinas y adiestrándola con fusiles de palo.

¡Háganlo bien! Con el control de CITGO, la “anuencia” del Departamento de Estado y los chorros de fondos que la presidencia de transición ha recibido y ha molido en putas, pachangas y buena vida… ¡te buscas a los mejores del ramo!

Construyes una verdadera alianza panamericana interesada igual que nosotros en la extinción de “estos” bichos, y agrupas fuerzas para salir de esta plaga de una vez y para siempre.

¡La verdad es que no-dan-una, vale! Primero juegan por años al cuento de las elecciones de mentiritas, ¿y ahora cambian el libreto a invasiones al estilo de los Tres Chiflados?

¿Es que la oposición de Venezuela, no se cansa de vacilarse a todo un pueblo desesperado por recuperar sus libertades?

Hay que pasarse en cuerpo y mente social al modo de Resistencia. Es la única forma, la única manera con que podemos volver a tener un país.

Porque, en manos de “estos”, de lado y lado de la ecuación política venezolana, seguiremos atrapados y de por vida por la porquería del siglo XXI.

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