Pepsiman

Editorial / Venezuela RED Informativa

Si Juan Guaidó firmó o no el contrato con la empresa de seguridad, es irrelevante.

Si Cliver Alcalá, un narcomilitar venezolano hoy en día a las órdenes de los tribunales norteamericanos, diseñó o no la “estrategia” para invadir Venezuela con tres peñeros, tampoco ocupa.

Si los genios de la MUD, JJ Rendón y todos los empresarios ruinosos que viven del sufrimiento de la Venezuela desmantelada por la porquería del siglo XXI, jugando a emular al viejo Sebastián Francisco de Miranda antes de 1810, no tiene mayor valor.

La verdad es que se buscaron a un grupo de valientes “liderados” por unos aficionados recién dados de baja de las Fuerzas Especiales Norteamericanas. Unos “novatos” en el negocio de la guerra, puestos a “jefear” a una tropa de militares venezolanos en el exilio, seguramente mal formada y peor entrenada, de esos que la “revolución” transformó en “camaradas entendido”, Made in Cuba.

Este nuevo fracaso debe cobrarse a quienes no se han montado en verdad en hacer las “cosas” en serio. Con la millonada que produce CITGO y las transferencias unilaterales grises que el Mundo Libre le ha puesto en las manos a la presidencia interina, era para haber contratado los servicios de todos los héroes de La Liga de la Justicia, Iroman, Pepsiman, Rafael el de las Tortugas Ninjas y hasta al Lobo de la Caperucita Roja.

¡Pa’ eso es la plata!

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