Pilas

Editorial / Venezuela RED Informativa

La estrategia fue la correcta. Mientras se escondían en sus ratoneras por la peste china, la oposición MUD se “resolvía” con el gobierno.

Así, fulanos de la calaña de Manuel Rosales, intentaban reinventarse al país. ¡Increíble! El Día Después que les conviene a todos estos facinerosos, es aquel en donde el señor Maduro se retira en santa paz y es perdonado. El Departamento de Estado da su visto bueno, levanta las sanciones y hasta se olvida de la recompensa que cuelga sobre su cabeza.

Alguna de las “eminencias” de la Venezuela enchufada “asume” como monigote la presidencia de la República, aún cuando el verdadero poder siga siendo controlado por La Habana, los chinos, los rusos y Teherán. No hay duda alguna: ¡son muy PILAS!

Así, piensan “ellos”, no se derrama una sola gota de sangre. Se mantiene el saqueo continuado de la nación a pocas manos y formalizamos ante el mundo entero nuestra condición de país/subsahariano controlado por tribus, clanes y pranes que se reparten entre sí cualquier cosa que pueda tener algún valor.

Eso explica la pérdida de velocidad en los que antes eran tan frecuentes y repetidos discursos y plegarias del senador Marco Rubio a través de los medios que funcionan. Y es lógico: ahora le ha dado por fustigar a los opositores/gobierneros que le hacen la cama al régimen.

Desde Miami acaba de descubrir el agua tibia.

Por eso es que no hay de otra. Toca ser radical. ¡Sin los “unos” y sin los “otros” funcionaría mejor el país!

Sin una estrategia de desestabilización sobre lo poco de estable que resta en Venezuela, corremos el riesgo de hundirnos 30 años más en el lodo de la porquería del siglo XXI, ahora en vías de ser disfrazada.

Llegó la hora de “equilibrar” las cargas. Que cada quien coja su pedacito de patria y se la termine de convertir en un infierno particularísimo sobre la tierra del otro. ¡Es lo justo! ¡Ya llegarán los refuerzos!

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