Síndrome de Estocolmo

Editorial / Venezuela RED Informativa

En serio que muy pocos venezolanos pueden lamentar ni mucho menos hacer duelo, de ser cierta su muerte, por el destino del Sr. Rodríguez Torres. Nadie en su sano juicio, que no sufra de un severo caso de síndrome de Estocolmo, puede sentir lástima por esta clase de “seres humanos”.

La solidaridad colectiva no puede alcanzar a los torturadores, ni a los verdugos de niños y jóvenes asesinados y vejados hasta la deshumanidad en los sótanos más oscuros y siniestros “acondicionados” por Rodríguez Torres y su camarilla de enfermos para aniquilar a la Resistencia Venezolana.

Los monstruos del siglo XXI, junto con sus psicópatas importados, como ocurre siempre en estos “casos”, son succionados por su propia maldad hacia el centro de sus propios albañales.

Una confusión inducida por una Oposición de cómplices y complacientes juega al juego de los Derechos Humanos con los asesinos y ladrones que han destruido a nuestro país. Y acá, en Venezuela, las verdaderas víctimas del régimen han sido y son millones de seres humanos, que NO están en ninguna “vuelta”. Que simplemente han sido, y todavía son, la cabeza del clavo de un martillo de dos cabezas que no deja de golpearles.

La piedad no puede alcanzar a la más aberrante maldad, por más “humanos” que creamos debemos ser. La piedad hay que reservarla para los hombres y mujeres de nuestro país que sufren día a día y para aquellos otros que han caído…

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