Sobre pillos y tumbas

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

La porquería del siglo XXI resulta bien buena para los “buenos”.

Mientras el país es obligado a punta de colectivos y otros facinerosos vestidos de verde a permanecer encerrados en sus casas, las “otras” ratas bailan y hacen mucho dinero a costillas del sufrimiento ajeno.

Quienes deseen creer que las medidas “sanitarias” del Sr. Maduro responden a su vocación humanista a lo José Gregorio Hernández, y no a obligar a todo un país a potabilizar la falta de gasolina, comida, medicinas y trabajo con el asunto de la Peste China, es porque es estúpido.

Así, con la lección muy bien aprendida, el gobierno de la transición hace su parte para sacarle también punta a la bola de billar que resulta la pandemia.

Para ambos grupos de pillos, una bendición de los infiernos en tiempos de cólera…

Otra vez, sin oficio conocido, todos estos Ramos Allup y Señora, Doña Fabiana y el resto de los mamarrachos que los acompañan en esto de ser “representantes” de la libertad del país, se están haciendo ultras ricos robándose las limosnas del pueblo venezolano.

Las denuncias sobre el “uso” de los fondos y recursos líquidos que la USAID y varias otras organizaciones no gubernamentales, ya no las puede parar ni la Bomba Sexy de Carla Angola, ni Alberto Federico, ni Popolo ni cualquier otra pluma de pago cuyo único trabajo consiste en hacer control de daños para todos estos forajidos como Carlos Vecchio, Goicochea y toda la fauna que ha hecho del exilio político la mejor industria sin chimeneas de la arruinada Venezuela de mayo de 2020.

Por cierto, los mismos que tienen las santas bolas, después de robarse los reales y los corotos donados de la Cúcuta de febrero del 2019 junto con los sinvergüenzas de la Cruz Roja venezolana, a llamar a cerrar filas con Mr. Joe Biden, el experimento racial de Barack Obama, los Clinton y la claker del partido Demócrata del Siglo XXI, que continua con su sueño de montar un país / maquila en Cuba.

Aun hoy más ante el inicio de las hostilidades en la primera fase de la guerra comercial declarada por la Administración Trump en contra de la inmunda China, sus vicios, sus pestes y su tenebroso Partido Comunista de los Trabajadores.

¡Ni que uno fuera pendejo! ¡Inevitable!

Como en aquella fabula del alacrán y del pez, una clase política envilecida por años y años de jugar al sostenimiento del proyecto del comandante, pican a quien le da socorro, porque “es su naturaleza”.

Así, con la mejor de las excusas de la Peste China, la parte más sucia, enferma y corrompida de la Oposición MUD, montó tienda propia. Con administración propia y reparto a domicilio.

La “marca” Juan Guaidó vendida en buena parte del Mundo Libre, produce dinero a muchos. Pero no a tantos como debería. Las descomunales cantidades de fondos desviados a sabrá Dios dónde, ponen los pelos de punta en medio del stay at home mundial.

Los dineros para la libertad del país y para ayudar a la depauperada Venezuela movidos por cancillerías, agencias de gobiernos, ONG’s y comunidades de inteligencia, son la nueva forma de ingresos de una parte de la oposición MUD que funciona sin escrúpulo alguno como zamuros carroñeros.

No hay ni preocupación ni ocupación alguna para la solución del drama Venezuela. De hecho, lo mejor que les puede haber ocurrido a esta banda de doblemente miserables es la Peste China, Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Estos malvados descubrieron un nuevo y maravilloso negocio de increíbles ganancias: saqueadores de tumbas.

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