Socios sucios

Editorial / Venezuela RED Informativa

El Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica rechaza enfáticamente la apertura de una bodega iraní en Caracas. Aún sabiendo que los productos que se venden ni son dátiles ni humos ni caviar persa. Pues los anaqueles medio vacíos solo enseñan unas pocas laterías escritas en farsi y algún que otro grano de eterna cocción. Nada más. La revolución islámica tampoco es que ha dado para mucho más que la cubana o que la soviética en su tiempo.

Apreciamos la “preocupación” de la diplomacia de la América del señor Trump en lo que vale.

Lo que nos llama la atención es la poca contundencia y escándalo mediático que se ha llevado a cabo por parte de los hermanos del norte sobre “asuntos” más subidos de tono, en torno a la vieja conchupancia de estos dos socios sucios: Irán y la porquería del siglo XXI.

Porque también existen baterías mislisticas de mediano alcance iraníes emplazadas en la Sierra de Coro, apuntando no se sabe a quién. Igual que por años salieron vuelos de Conviasa en ruta Caracas-Teherán sin pasajeros, con misteriosas cajas selladas en la barriga de los aviones, utilizando rampas restringidas o la propia rampa presidencial del aeropuerto de Maiquetía. Así como es público y bien difundido por VTV, la presencia en Fuerte Tiuna de altos cuadros de la Guardia Republicana Iraní como “asesores” de los mamarrachos de las fuerzas armadas bolivarianas.

¡Qué pena! Una parte del poderoso gobierno norteamericano parece estar más preocupado por unas cuantas latas de sardinas provenientes del Oriente Medio que de evitar otra desgracia como la que les sucedió hace unos años en los ataques del 11S.

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