Teniente coronel Marín Chaparro, otro preso político de la narcotiranía terrorista de Maduro

Roberta Montesino / Venezuela RED Informativa

EL excomandante de batallón Ayala, Igbert José Marín Chaparro, permanece en una celda de 2×2 en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) por exigir mejoras alimenticias para su tropa, equipamiento para las unidades, rechazar la corrupción y la falta de moral de muchos generales como un grave problema en la Fuerza Armada, lo cual señaló en una reunión con el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López.

A partir  de ese requerimiento fue detenido por funcionarios de la DGCIM el 2 de marzo de 2018. Ha sido torturado vilmente e incomunicado por sus custodios. Durante siete días permaneció en un cuarto oscuro, esposado y sin recibir casi alimentos y aún continúa en el sótano en un calabozo sin ventilación alguna, con trato cruel e inhumano, totalmente incomunicado, violándole todos sus derechos. Lleva varios meses sin recibir visitas y sus familiares han pedido fe de vida, sin ninguna respuesta.

A Marín le han suspendido las visitas y llamadas por más de seis meses. Le niegan su medicamento para la hipertensión arterial, que sumado a las torturas y tratos cruentos han ido deteriorando su salud, sin asistencia médica.

El 4 de febrero de 2018, antes de ser apresado, el comandante Marín Chaparro también había posteado en su cuenta de Twitter una frase de Abraham Lincoln: “Aquellos que niegan la libertad a los demás, no la merecen para sí mismos”. 

El joven militar es considerado entre sus compañeros de armas, personal civil y tropa en la institución castrense como un hombre brillante y con grandes dotes de liderazgo, a quien el régimen le teme.

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