Tierra de nadie

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Venezuela es hoy por hoy “tierra de nadie”. Los venezolanos estamos de “préstamo y arriendo” en nuestra propia patria. Mientras cubanos, rusos, iraníes y el resto de la basura que trajo el mil veces traidor Difunto para que nos saquen, y se lleven en sus bolsillos, aviones fletados y barcos todos los recursos y riquezas nuestras que puedan conseguir.

Acá, Adentro, no existe actividad, segmento o sector de la vida-país que no se encuentre contaminada por la presencia depredadora de todos estos malvivientes. No hay sector o espacio que todos esos delincuentes no “disfruten” de la protección y presencia societaria de las malogradas Fuerzas Armadas Bolivarianas, tan criminales y bajas como los mismos pillos a los cuales “protegen”.

Una desarticulada y en permanente conflicto MAFIOCRACIA domina todos los rincones de la vida nacional. El “estado” venezolano solo ha quedado para “limar” las diferencias y “arreglar” la participación de todos los invitados a esta piñata de destrucción.

Ya no hay producción de políticas públicas de ninguna naturaleza. Solo hay “acuerdos” para la organización del saqueo y la distribución de las “ganancias” que producen los enormes recursos que se roban las mafias “especializadas”.

Arriba, en la “cúspide” del poder, el desorden completo es escondido por la “producción” de cientos de millones de dólares, que son fulanas como Delcy Eloína, quienes transportas en maletas repletas para que sean blanqueadas en la Madre Patria.

La delincuencia de Estado o el Estado Delincuente, como lo quieran acomodar, es hoy la “institucionalidad” de la República Bolivariana de Venezuela. A la luz del día. A pleno Sol. Y los gobiernos y organizaciones más perversas, criminales y sucias del planeta, “metan mano”.

Si en Siria el “negocio” son la venta de armas, la triangulación del crudo y su situación geográfica como “tapón” de acceso al gas del Oriente Medio para la preservación de la hegemonía energética de Rusia sobre Europa Occidental, en Venezuela las ventajas comparativas son sus recursos abundantes, así como su posición de puerta del subcontinente Suramericano.

Chinos e iraníes explotan sin piedad y dejando una huella ecológica peligrosísima, las riquezas del Arco Minero. Quizás una de los yacimientos de minerales estratégicos y piedras preciosas más grandes del planeta.

Rusos y cubanos extienden su influencia espacial, en el mismísimo patio trasero del Tío Sam. Usando a países de tontos como el nuestro, como fichas de algún valor estratégico en su tablero de ajedrez mundial.

Grupos irregulares desplazados por el Plan Santos/Habana/Suecia desde Colombia, son los nuevos Barones de Estado de la Producción y Tráfico de Drogas hacia USA y Europa. Todos ellos, otra vez, bajo la protección de unas Fuerzas Armadas que ya son un Cartel del Narcotráfico, con un “alto” gobierno que tiene inundado el sistema y el circulante económico local, con billetes sucios de a 20 dólares.

Y, todo eso, TODO, lo sabemos nosotros y lo sabe medio Mundo. Y “eso” resulta ser la verdadera, la única agenda de denuncia para su confrontación y extinción, si de verdad verdad queremos regresar a volver a ser un país, no la Cueva de Alí Baba y los no sé cuántos Ladrones en que nos han convertido.

El trabajo es duro, durísimo. Pero está indicado. Acá no puede haber otra política que no sea la del enfrentamiento entre el mal y el resto del país bueno que existe, y que está muerto del miedo por vivir en medio de todo este infierno.

Esperar a que se agoten las estupideces del plan Guido para la Protesta de Oficina, es tan criminal como negociar con un régimen que no tiene escrúpulo alguno para rematar al país al primer postor, con tal de mantenerse en el “control”.

Una agenda de enfrentamiento de verdad. Una Agenda de protestas en serio y mantenidas. Una Agenda de fuerzas de agitación que entren, “estorben” y salgan del país haciendo el máximo de daño posible sobre la MAFIOCRACIA venezolana es lo que se necesita, para empujar la salida de “estos”, porque para las reuniones, los arreglos y los “acuerdos”, para eso ya contamos con la MUD.

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