Tío

Editorial / Venezuela RED Informativa

El aparato de violencia paraestatal del señor Maduro y de los invasores cubanos funciona como lo que es: Pueblo en Hampa.

Con toda seguridad viejos vecinos de La Guaira de Juan Guaidó, hoy son enviados al aeropuerto de Maiquetía para insultarlo y vejarlo. Una piñata de zapatos perdidos y chusma cierra el panorama de un lugar que una vez fue la puerta de entrada del subcontinente suramericano.

Hoy, tras 21 años de “revolución”, solo son escombros. Basura, fuerzas armadas saqueadoras de maletas y de bolsillos es lo único que resta de un antiguo sueño de modernidad.

La gentuza que por una mísera caja de lentejas, sardinas y aceite aún le hace coro a la mamarrachada del siglo XXI, por solo una pequeña diferencia se le voltearía al difunto.

Hasta ahora, los fondos para la recuperación de la democracia en Venezuela han sido mal empleados. Como siempre. No hay todavía un ejército de liberación en las fronteras. Ni compras de armas en el mercado negro con sede en Panamá. Ni alquiler de compañías de Seguridad para que entrenen y dispongan a nuestros muchachos para la acción. Hay mucho por hacer. Hay mucho en donde “invertir” productivamente el dinero para enfrentar “esto”.

Acá, en Venezuela, el tío perdido de Guaidó no es el único problema que hay. Acá, en Venezuela, hay muchas cosas pendientes por hacer y rápido. Si es que vamos en serio, ¿o no?

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