Titanic

Editorial / Venezuela RED Informativa

Mientras que la HAMPOCRACIA del siglo XXI continúa prendado y destruyendo todo lo bueno y todavía de alguna utilidad que existe en Venezuela, su discurso de exportación continúa haciendo de un remoto imperio el causante de sus desdichas.

Al mismo aburrido estilo de la Cuba castrista, la vocería de la porquería del siglo XXI imita las viejas prácticas de Joseph Goebbels: repite mil veces las tonterías para tratar de convertirlas en verdades.

Así, para estos trúhanes, acá nada falta. Que tampoco pasa nada. Que hasta “vamos” a elecciones como en cualquier país democrático del mundo en diciembre. Y que, de existir algunas fallas, hay que cargárselas a la Oficina Oval y a sus inmorales sanciones en contra de un pueblo digno que defiende su libertar. Y bla, bla, bla…

Sin vergüenza ni pudor alguno, estos nazis tropicales, expertos en abusos y robo sostenido de cuanta riqueza no generada por ellos se puedan embolsillar, mienten con descaro y se las arreglan para tratar de tapar el cielo con un dedo.

A cuenta del virus chino, una oposición complaciente y enchufada, y un pueblo muerto de hambre y mermado, todo está en suspenso.

Hasta a Leonardo DiCaprio le salió regaño. Según el señor Maduro: “Le falta calle para saber de los logros de la revolución bonita”.

En esta conjura de mentecatos que conforma el “alto gobierno” de Venezuela, algunos aún se creen el cuento que el emperador no está desnudo.

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