Un continente que ha privilegiado la corrupción electoral es inviable

Adriana Vigilanza García / Venezuela RED Informativa

Durante su era democrática, los reclamos por fraude electoral en Venezuela fueron casi inexistentes. Hasta 1997, el sistema electoral era manual, en todas sus fases. Pero desde 1998, cuando Chávez llegó al poder, el sistema electoral se fue haciendo cada vez menos controlable por el elector. Por supuesto, la desconfianza en ese sistema sólo ha ido in crescendo. Para colmo, el “Consejo Nacional Electoral” (“CNE”) fue nombrado por una fraudulenta Asamblea Constituyente, que fue votada en julio de 1999 por apenas el 25.4% de los electores inscritos y conformada en fraude a la representación proporcional contemplada en la Constitución de 1961. Hugo Chávez, basado en su condición de “convocante”, había impuesto unilateralmente las Bases Comiciales para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente de 1999. Por eso, se hizo con el 95% de los curules cuando la votación que alcanzó fue del 55% de los que votaron y la abstención fue de 53.4%. Como si eso fuera poco, esa Asamblea se autoproclamó con el poder de revocar a todos los poderes constituidos. Todo eso constituyó un “Golpe de Estado”, como entienden ese término el italiano Curzio Malaparte y el español, Nicolás Pérez Serrano, entre otros.

Por esto, el CNE no permite una auditoria real al registro electoral, desde que en el año 2003 impidió a los partidos políticos el acceso al dato de la residencia de los electores, violando la ley electoral. Tampoco permite auténticas auditorías al sistema, que es electrónico a partir de 2004. Un Informe de la Misión de Observación electoral de la Unión Europea (“MOE”), para las elecciones Parlamentarias de 2005, señaló que “(…) no se han realizado auditorías independientes de terceros en ninguna parte del sistema de votación electrónica (…)”. http://eeas.europa.eu/archives/eueom/pdf/missions/finalreportenversion.pdf

En el año 2004, Jorge Rodríguez (más tarde vicepresidente de la República, nombrado por Chávez) abrió una supuesta licitación para escoger la empresa que debería “automatizar” el voto para llevar a cabo un Referendo Revocatorio contra Chávez. El 13 de ese mes y año, dio una Rueda de Prensa en la que informó que se ha constituido un Comité Técnico de Estudio de las Ofertas para la automatización del voto. Por recomendación de Henry Ramos Allup y de Teodoro Petkoff, la oposición propuso a Félix Arroyo como integrante de ese Comité.

Las empresas participantes entregaron voluminosas especificaciones técnicas, pero tan sólo 3 días más tarde, el 16 de febrero de 2004, el CNE procedió a adjudicar al consorcio SMARTMATIC-BITZA-CANTV. Ninguna de las empresas de ese Consorcio había hecho una elección antes, en ninguna parte del mundo. El “hardware” sería provisto por SMARTMATIC, constituida por 4 jóvenes en sus treinta años, en Boca Ratón Florida, con apenas US$10.000 de capital social. “BIZTA R&D SOFTWARE, C.A”, con casi los mismos accionistas de Samartmatic, desarrollaría el software. Tampoco contaba con capital social suficiente, por lo que recibió una “inversión” por parte de FONCREI, ente público controlado por Chávez. Por último, “CANTV” sería la empresa de capital mixto (privado y también público) que transmitiría los resultados. Sobella Mejias y Ezequiel Zamora, dos Rectores del CNE no pro-oficialismo, denunciaron que jamás vieron las ofertas técnicas ni económicas. En cambio, el supuesto representante de la oposición en la Comisión evaluadora de ofertas, Félix Arroyo, avaló el sistema porque hoy en día, siendo su “auditor” por el partido opositor “Acción Democrática”, nunca lo ha cuestionado.

SMARTMATIC, quien ya interviene en elecciones en Brasil, Bolivia, Argentina y otros países, como se ve, nació de un gigantesco acto de corrupción y fraude al Estado venezolano: 1) Ni SMARTMATIC ni BIZTA habían llevado a cabo, jamás, proceso electoral alguno. 2) El propio gobierno de Chávez era accionista en Bizta y tenía en su Junta Directiva, al hijo del Presidente de Consejo de Ministros de entonces, Omar Montilla, quien tenía el mismo nombre y era, a su vez, Vice-Ministro de Ciencia y Tecnología 3) Las máquinas de votación no las fabricó Smartmatic, sino Olivetti, quien declaró que comenzaría a transformar sus terminales de lotería MAEL.205, en máquinas para votar, a partir del 15 de abril de 2004. ¿Cómo fue posible una evaluación técnica a Smartmatic en febrero de 2004, si ni siquiera estaban fabricadas las máquinas? ¿Cómo se le adjudicó la licitación a una empresa que no tenía tecnología alguna que ofrecer al Estado venezolano, porque ésta era de otra empresa que no fue parte de la licitación? (Ver: https://www.smartmatic.com/es/noticias/articulo/cne-otorga-buena-pro-a-consorcio-sbc-para-automatizar-elecciones-venezolanas/ y https://www.wired.com/2004/08/e-vote-rigging-in-venezuela/), (Ver: http://www.marketpress.info/StoNotiziario_det.php?art=6131&pag=0&g=20040416). Más información al respecto se puede leer en: http://fliphtml5.com/reisv/erjw/basic y en www.adrianavigilanza.wordpress.com

El voto electrónico es el colmo de lo opaco. Por eso, la Corte Constitucional Federal alemana lo declaró prohibido, aduciendo que “(…) el principio de la publicidad de la elección ordena que todos los pasos esenciales en la elección estén sujetos al control público y que el ciudadano debe poder controlar todos los pasos esenciales al acto de votación y en la determinación de los resultados de manera fiable y sin la necesidad de conocimientos especiales (…)”. Por estas poderosísimas razones, demandamos -en tres intentos infructuosos- la nulidad del voto electrónico, dentro de Venezuela y ante la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA (2016), hasta que logramos acceso al Tribunal Supremo Legítimo, en el exilio, quien en sentencia del 13 de junio de 2018 (leer la sentencia en: www.tsjlegítimo.org o en www.adrianavigilanza.wordpress.com) declaró inconstitucional en Venezuela el voto electrónico, por violar la transparencia requerida en el voto y en el escrutinio, en el Artículo 294 de la Constitución.

SMARTMATIC abandonó Venezuela después de la elección de Maduro del 20 de mayo de 2018, cuando declaró que al menos un millón de votos obtenidos por Maduro, eran inventados, algo que solamente es posible cuando el voto es electrónico. No alejarse de tan inverosímiles resultados le habría costado, tal vez, poder intervenir en los procesos electorales en Bolivia y Argentina, como antes lo hizo en Brasil y Venezuela.

Irónicamente, SMARTMATIC no habría sido escogida en Venezuela en 2004 (cuando su rol fue esencial para que se quedara en el poder Hugo Chávez, ya que está probado que los resultados en ese Referéndum no so estadísticamente admisibles), si le hubiese exigido probar las dos cosas que le exigieron en Argentina, este año: tener más de 10 años de experiencia y haber procesado al menos 90.000 mesas. Aquella “licitación” hubiese sido su principio y su fin. Pero debido a que le bastó la elección de 2004 para adquirir la capacidad económica para expandirse, incluso hasta lograr comprar la tercera empresa más grande de conteo de votos en EE.UU. (“Sequoia Voting Systems”, en 2006), puede hoy en día imponerse fácilmente por encima de una empresa como INDRA u otras de las grandes en la materia.

La participación de SMARTMATIC en Argentina fue distinta. Hizo el software para el escrutinio provisorio (rápido) y para la transmisión de los “telegramas” que elaboran las autoridades de mesa y recogen los resultados de cada una, para ser enviados a la oficina de correos (algo que antes se hacía manualmente). Pero, gracias a Dios, el voto en Argentina sigue siendo físico, manual. En boletas que se cuentan todas al final del proceso. Sin embargo, habrá que ver cómo se comporta el recién electo gobierno y si no ejerce presiones desde el poder para ampliar la participación de SMARTMATIC hasta que el mismo voto sea electrónico, como en Venezuela, lo cual sería la llave para preservar ese poder, indefinidamente.

Adriana Vigilanza García (@adrianavigi)

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