Un cuento de la Iglesia Católica y la política

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Quizás podemos decir que con un sueño comienza todo, “In hoc signo vinces”, por este signo vencerás.

Constantino El Grande, emperador romano, soñó con esta frase y vio la Cruz en el cielo y en su batalla del puente Milvio, sobre el río Tiber, del 28 de Octubre del año 312 d.C. con el signo de la cruz en el pecho de sus soldados, ganó la batalla por lo que se convirtió al cristianismo, lo que aprovecharon los obispos para con la ayuda y creencia del emperador, es decir el todopoderoso en la tierra, se convocara el Concilio de Nicea I, el 20 de mayo del año 325 d.C. y creara la religión católica, apostólica y romana. También se decidió cuáles eran los evangelios y cartas de los apóstoles que conformarían el Nuevo Testamento, entre más de 87 apócrifos.

Como vemos, ya se iba conociendo el talante totalitario y autocrático de la naciente Iglesia o de su jerarquía. El poder y el dinero fue el verdadero Dios de muchos, lo que no tiene que ver con el Dios de nuestra fe, solo que eso no se dice y por denunciarlo ya verán lo que les pasó a muchos.

Varios siglos pasaron de estructuración y consolidación dogmática y de fortalecimiento de la institución del papado.

Pero no tardarían mucho en empezar las luchas por el poder al punto que se hicieron las guerras cruzadas, con el fin de ganar territorio para la iglesia, con la excusa de luchar contra el islam y, por supuesto, hubo muertos por doquier.

Luego sus pugnas internas por el poder, al punto que el Rey de Francia, Felipe El Hermoso, puso preso al papa Clemente V, que de clemente no tenía nada, pues ordenó un viernes, 13 de octubre de 1317, asesinar a los integrantes de la Orden de los Caballeros Templarios, acusándolos de sacrilegio, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos, ¡qué falso!

Luego de detener al papa se lo llevaron a Avignon en Francia y por 70 años los papas dirigieron la iglesia desde allí, hasta que logran elegir al papa Gregorio XII para restituir el poder al Vaticano, pero otro grupo de Cardenales en desacuerdo nombran al papa Clemente VII.

Al haber dos papas, se creó un cisma católico y para arreglarlo al mejor estilo del puntofijismo venezolano, se reúnen en Pizza y nombran al papa Alejandro V, pero resulta que fue peor porque ninguno quiso entregar el poder, entonces uno mandaba desde Avignon, otro desde Roma y otro desde Pizza.

Luego, por avanzar en la historia, les cuento que eligen un nuevo papa, Rodrigo Borgia, el 11 de agosto de 1492, cuando Colón llegaba a América. Ese papa resulta ganador por un escaso margen en la requerida mayoría de dos tercios, asegurado por su propio voto, entre rumores y acusaciones de simonía y sobornos para obtener el Solio Pontificio. Hizo guerras y cuantos desmanes y corrupción se puedan imaginar en su mandato.

El 31 de octubre de 1517, Martín Lutero pone en las puertas de su iglesia del Castillo de Wittenberg sus noventa y cinco tesis de protestas contra la Iglesia Católica, por las llamadas indulgencias que consistían en pagar para que los pecados les fueran perdonados a la gente. Se llamó La Reforma Protestante, por lo que a Lutero lo excomulgaron, persiguieron, trataron de matar, así como también al propio Calvino su seguidor.

Hasta ahora, como vemos, todo ha sido guerras, muertes, trampas, corrupción, es decir, el infierno católico.

Como si fuera poca la tiranía y absolutismo, en 1478 los Reyes Católicos, de acuerdo con el papa crean la Suprema Inquisición o Tribunal del Santo Oficio.

Luego, la creación de la llamada contrarreforma en el Concilio de Trento, entre 1545 y 1563, lo que le dio más auge y fuerza a la Inquisición y ¿qué hacía? quemar en hogueras al que les pareciera y por la razón que quisieran, aunque muchas veces guardando ciertas apariencias.

Nuestro Jesucristo en la Cruz pide al Padre perdón para quienes lo asesinaban y estos zamuros quemaban vivos a quienes les parecía en nombre de Dios, aparte de cientos de inmoralidades.

El 15 de agosto de 1534 se crea, por Ignacio de Loyola, la Compañía de Jesús, que sería la nueva cara de la Inquisición y el poder económico de la Iglesia Católica.

Ahora brinco sobre mil desmanes y barbaridades para llegar a la primera Constitución de 1811 en Venezuela, ¿qué hacían cinco clérigos metidos en política? siempre lo hicieron y unos se negaron a firmar la Construcción porque consagraba la igualdad de los ciudadanos ante la ley y ellos perdían sus privilegios.

El 26 de marzo de1812, los sacerdotes le decían a la gente aterrada por el terremoto que era castigo de Dios por desobedecer a su Rey Fernando VII.

Llegamos a la separación de Venezuela de la unión de Colombia y Páez tuvo que botarlos por revoltosos y luego Guzmán Blanco hizo lo propio. Me salto muchos más eventos deleznables para llegar al presente.

Los comunistas le hacen una jugarreta al papa Benedicto para que renuncie y eligen al comunista Bergolio. Por primera vez el Vaticano cae en manos del comunismo, a lo que se le suman todos los escándalos de pederastia y corrupción, aunque la corrupción siempre la hubo, al punto que quebraron, en 1982, el Banco Ambrosiano.

¿Por qué en Venezuela la Conferencia Episcopal apoya el sainete de elecciones de diciembre? porque los obispos políticos quieren ser Cardenales y es Bergolio quien los puede nombrar y le quedan años aún en el mando.

Finalmente, el pueblo de Venezuela entenderá por qué el comunicado de la Conferencia Episcopal apoyando el festín electoral que quieren montar en diciembre, siendo inconstitucional, ilegal, injusto, írrito, con rectores que usurpan el poder como lo usurpan quienes indebidamente los nombraron. La propuesta y solución está en la Constitución.

Recuerden que empezamos esta historia con un sueño: In hoc signo vinces. Ahora el signo no es la cruz, se sueña con el signo $. Buen provecho eminentísimos y reverendísimos Cardenales y Obispos, así se deben tratar y a los Monseñores ilustrísimos. ¿Se imaginan a nuestro Jesucristo exigiendo un trato similar?

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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