Venezuela: ¡Arréchate!

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Hace poco más de un año, Oswaldo atendía mesas, preparaba y servía tragos, lidiaba con borrachos, lavaba los baños antes de abrir y ayudaba en la gerencia. Yo, en el fondo de la cocina, cortaba sacos y sacos de cebollas, cajas de pimentones, pechugas de pollos, carne congelada y a ratos, servía la comida, haciendo de payaso en el salón de un bonito restaurante temático maya, en el downtown de una linda ciudad del Sur de los Estados Unidos.

¡Sin más detalles, por favor! Los venezolanos se quedan enganchados de por vida a Venezuela. Oswaldo, con dos preciosos niños, una esposa guerrera también valenciana, no tiene tamaño suficiente para los cojones que posee. “¿En serio que no piensas irte?”, me preguntó ayer. Y le solté la respuesta acostumbrada: “¡Primero se van estos coños de sus madres, y luego yo veré si me quedo!”.

A la Vieja Zora ni le comento, ella me da como “caso perdido”. Cuando hablamos, le siento el tonito de pena ajena, por tener que lidiar conmigo. Porque acá, hoy, a mediados de julio del 2019, casi todos somos parte de un país de perdedores.

A más de la mitad de la Venezuela de Adentro, la vida se le escurre entre las colas por cargar 40 litros de gasolina a la semana, conseguir una bombona de gas, atrapar los momentos de luz eléctrica para hacer algo de vida moderna, lograr “pegarle” a los precios de cualquier cosa que necesites comprar, que se encuentra más allá de la capacidad de cualquier bolsillo común y corriente…Y mil etcéteras más ¡Y NO pasa nada!

Adormecidos o aletargados por un encantamiento de bruja de cuento de hadas, Venezuela languidece en medio de una siesta de comiquitas. De esas de los personajes echados en las aceras, con enormes sombrerotes de charros, en la mitad del calor del medio día. ¡Increíble!

El país se deshoja como un árbol en otoño y solo “tenemos” el cuento contado en estereofónico, del matón del SEBIN que se metió a bueno, tras la mamarrachada del 30 de abril, y ahora Fernando Del Rincón le da hasta con el tobo. Él no perdona. Los “buenos”, ¡sí! ¡Bien por Del Rincón!

O la huelga de hambre del asesino de mis muchachos en plena calle de Guarimbas, desde el “alojamiento” que seguramente ese monstruo mandó construir para atormentar a venezolanos indefensos, cuando era guapo y apoyao. Parafraseando las “máximas” de pegatinas de las camioneticas de pasajeros de antes: “¡Dios te dé el doble de lo que me desees a mí! ”Por cierto, increíble, ahora resulta que “ese” rufián tiene hija y hasta familia ¿Quién lo diría? ¡Fíjate tú!

O las cuatro calles “llenas” de Boconó a reventar, que vitorearon a nuestro presidente Juan Guaidó, con las mismas consignas con que hace 20 años recibieron a Hugo Chávez en el mismo lugar. ¡Se sabe! Cambiando el “sujeto”, el “predicado” resulta multiuso.

Y ahora resulta que a quien hay que convencer para que los posibles acuerdos de Barbados “funcionen”, es al Capitán Cabello. Superado el logro de estar cerca de un “arreglo” electoral, con o sin el Sr. Maduro, al jefe de todas las bandas dedicadas al delito en este país, hay que persuadirlo de la “salida” institucional fuera de la constitución. ¡Es que se trata de gente muy “derecha”!

Al mejor estilo de Abbott y Costello, ambos personajes ruines de la picaresca criolla, “dificultan” los “acercamientos” en Barbados, para hacer aún más impactante el logro de la Franquicia MUD por un posible “arreglo”. Quizás y es por eso que alguien escribía en estos días que lo que pasa en Venezuela, es que somos brutos. Colectivamente. Que no nos da la cabeza para comprender la fineza de la profundidad de la estrategia de la pareja presidencial provisional, que están haciendo todo “esto” por todos nosotros… ¡Por nuestro bien!

No hay dudas: ¡somos un país de malagradecidos! Sin embargo, nuevamente aquí aplica aquello de “no me ayudes compadre…” ¡Pero es leche derramada!

Tocará entonces poner al Capitán Cabello en cadena de oración nacional, a ver si los santos nos hacen el milagro. O nos abren a todos las “entendederas” para lograr “penetrar” el pensamiento profundo e inalcanzable de los actores de este circo de pulgas, que tanto hacen por todos nosotros, sin que las grandes mayorías nos demos cuenta. Quizás y ocurra que el Gran Capo de todo lo sucio y retorcido de lo que sucede y ocurre en el país, acceda al “quítate tú, pa poneme yo”, que es el final del “arreglo”. El Sr. Maduro por Héctor, buen cambio.

Yo, en cambio, NO me voy. ¡Yo creo que esto es ahora que se pone bueno! Las caretas y los disfraces están apenas colgados con saliva de loro. Y están que se caen… Es realmente patético y criminal, que la empobrecida dirigencia opositora haya cambiado el conflicto por los “arreglos”. Quizás, asustados por los tiempos de espera obligados que nos tocan, decidieron jugárselas al cuento y las payasadas, en vez de “tensionar” a un país que está de a toque, para empujar un cambio profundo y definitivo.

A los dados. Como si fuera de ello. Y resulta que Venezuela es tan mía, como de mis hijos, como de Oswaldo o de los millones que están por Afuera o que aún estamos Adentro. “Ellos” son solo una franquicia empobrecida y medio abandonada, que trata de vender mala comida chatarra en alguna feria deslucida de cualquier Sambil con tiendas cerradas o medio vacías, en donde te desvalijan los carros si se te ocurre pararte en sus “cómodos” y funcionales estacionamientos…

Lo que realmente preocupa es que, como sociedad, parece que NO hemos aprendimos la “lección”, tras 20 años de patria. Porque es la gente de a pie quienes empujamos las grandes transformaciones. Los “líderes”, por regla general, después se “pegan”. Es inevitable, “ellos” siempre se mueren por aparecer en el retrato. Solo nosotros podemos producir el cambio.
Por eso… Venezuela: ¡arréchate!

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