Venezuela: Bajo el señuelo del diálogo y elecciones

Alfonsina Ríos / Venezuela RED Informativa

Durante veinte años del inicuo régimen, los venezolanos hemos vivido bajo los efectos del espejismo del diálogo y las fraudulentas elecciones como forma de solucionar la peligrosa crisis del país; mecanismos utilizados hábilmente por la mafia de la dictadura para seguir enraizándose en el poder cuando se ve amenazada por presiones sociales internas e internacionales. Recurre a ello en connivencia con la camarilla de la falsa oposición, la cual también, busca el logro de sus conveniencias de cohabitación, pequeños espacios de poder y negociaciones con la organización criminal opresora, mientras cada día, la situación político-económica en Venezuela abría cauces hacia la pérdida total de la libertad, del territorio nacional, violencia, delincuencia e inseguridad, violación a los Derechos Humanos, persecuciones, presos políticos, diáspora, hambre y muerte, donde lamentablemente nos encontramos.

Se han pasado de mesa en mesa, de diálogos en diálogos desde el año 2001, cuando Hugo Chávez supuestamente para limar asperezas con Fedecámaras, dirigida en ese entonces por Ramón Carmona Estanga, va a una mesa de diálogo que al final resulta en un gran engaño debido a que el gobierno continuó unilateralmente proyectando y decretando las polémicas 49 leyes amparado en su Habilitante -entre ellas la Ley de Tierra- que a criterio del ente empresarial era una flagrante violación a la Constitución Nacional, lo cual es el detonante de una confrontación de inmensas dimensiones en el país.

Deviene el paro petrolero que da pie a que Chávez profundice y provoque la crisis, despidiendo públicamente a los gerentes de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y desemboque en los acontecimientos del 11 de abril de 2002, cuando se realizó la mayor marcha opositora. Ese día hubo un autogolpe con saldo de decenas de muertos, vacío de poder, el día 12 autoproclamación de Carmona y el 13 un regreso irregular de Chávez a Miraflores porque ya éste había renunciado.

A partir de allí, se agudiza la atmósfera de polarización en Venezuela, las marchas y contramarchas el pan de cada día, donde el pueblo opositor ha demostrado su valentía en las calles dando el todo por la libertad de la nación. Acudiendo a cada llamado de la dirigencia partidista. Esta misma dirigencia se ha prestado para la traición en los momentos cruciales de un desenlace positivo para la liberación, aceptando falsos diálogos convocados por el régimen o conduciéndonos a elecciones sin las más mínimas condiciones de depuración en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y, con los mismos actores, quienes buscan espacios para sus propios intereses.

Así hemos visto desde hace tiempo en el escenario electoral, a candidatos presidenciales presentados en nombre de una ficticia unidad, primero por la Coordinadora Democrática y luego por la Mesa de la Unidad (MUD), así a Manuel Rosales y Henrique Capriles se les enredó el rabo entre las piernas cuando era la hora de defender el triunfo, aún contado con fuerzas militares y el apoyo del pueblo en la calle.

Del mismo modo han llevado a los electores a comicios de todo tipo con el “coco” de que si no participamos perdemos espacios; comicios de los cuales el régimen se jacta, por numerosas victorias obtenidas sin tener la mayoría y, a su vez, avanzaba hacia sus planes de dominación y destrucción esencial del Sistema Democrático de Venezuela, de su Constitución y soberanía como República, permitiendo la ocupación del territorio e injerencia de la dictadura cubana desde Miraflores hasta las instituciones medulares del país como la Fuerza Armada, el registro de identificación, puertos y aeropuertos, formando fuerzas paralelas como la milicia y colectivos, entre otros.

Hoy vemos con profunda tristeza a una Venezuela endeudada, sumergida en la miseria, en crisis humanitaria y, como los rusos y chinos, deprendan nuestra geografía llevándose nuestras riquezas minerales a la vista del mundo.

Estos diálogos con la participación de negociadores, mediadores internacionales, con el grupo de la falsa oposición no representó el clamor nacional, solo sirvieron para enfriar la calle y sumergir al venezolano en mayor desgracia.

Hoy, cuando se mira un nuevo horizonte con Juan Guaidó, se movió nuevamente de forma subrepticia un posible diálogo en Noruega, el cual se pone al descubierto en un comunicado del Gobierno de ese país donde señala “contactos preliminares” con actores políticos de Venezuela, diálogo que en un principio el Presidente Interino niega, pero luego lo asume como un acercamiento y, sostiene, que se suma esfuerzos a la de otros países como Canadá y el Grupo de Contacto de naciones europeas y latinoamericanas. Hecho que congela el entusiasmo y esperanza de la mayoría de los venezolanos que considera urgente una ruptura con todo este engranaje criminal reproducido durante este régimen. Además, considera inmoral sentarse con representantes de alguien que usurpa el poder en Venezuela, los persigue, les allana la inmunidad, los mete presos y tortura. Además, sentenciado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) legítimo del mismo gobierno de Guaidó. Por su parte, Maduro propone desbaratar la única institución legítima con el señuelo de las elecciones. Venezuela atrapada otra vez en las manos manipuladoras del régimen y de la falsa oposición.

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