¿Y ahora qué?

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Frente a cada evento de interés que ha ocurrido, la gente se ha preguntado y ahora qué vendrá para que se produzca el resultado deseado, necesitado y esperado, porque como hasta ahora se ha visto, ninguno de estos eventos ha producido el fin de la catástrofe nacional.

Las razones son muchas, pero no lo trataré ahora, solo recordaré que el problema no es Maduro ni la solución Guaidó, ambos son actores que luchan, el primero para crear más problemas y el segundo para buscar la solución. Sin embargo, para cada uno de ellos el otro representa el problema y los partidarios de cada uno se alinean a esa creencia.

El problema realmente está dividido en dos partes: uno interno, imputable a los venezolanos y a los auto llamados líderes con apoyo clientelar y otro externo, imputable al eje del mal por su odio y rivalidad contra los EEUU, no contra Venezuela.

El presidente Guaidó ha sido muy acertado en su periplo buscado apoyo y los venezolanos debemos ser muy acertados también en exigir que ese apoyo se consolide, se haga efectivo, no quede en palabras como hasta ahora y resuelva la usurpación del poder que es, sin duda, el primer paso, no la solución.

No hacer una relación de los errores de cada actor no significa que no reconozca el daño que han causado y lo que debemos haber aprendido para que no se repita, como seguir a ciegas aventuras con las que el pueblo es el que muere. Los ciudadanos deben participar en democracia y libertad donde se les garantice y preserve la vida, no en la guerra contra criminales que lo primero que hacen es dispararles para que replieguen sus luchas, derrotar sus voluntades y que solo les quede recojan sus muertos.

La gran expectativa creada con esa gira debe ser un compromiso de todos y para eso el líder debe instruir y organizar a cada venezolano como sociedad civil para las acciones que corresponden y le son propias en la situación sui géneris que vivimos. Es decir, una lucha contra criminales armados, cuyo modus operandi es disparar para aterrorizar con homicidios, entre otras aberraciones.

Realmente ese es el soporte que el gobierno de los EE.UU. espera para sumar más acciones para lograr desalojar a los criminales. Realmente no es retórica lo del secuestro de un pueblo, lo de criminales en el poder y la decisión tomada de no abandonarlo.

Esto último me permite referir la parte externa del problema, los intereses del eje del mal que, como ven, ya responde a la acción de los EE.UU. y Guaidó con una escalada del conflicto. Aires de guerra soplan, aunque les indigne a los lectores que tienen otros planes y no les resulte cómoda la verdad.

Gran responsabilidad le corresponde al Presidente Encargado, pues tiene que dirigir con probidad y acertadamente la salida de los criminales del poder o sucumbir en el abismo del fracaso como sus antecesores en
“liderazgo”.

Consideren que más acciones retardatrices suman muertes y sufrimiento, es tiempo de actuar y hasta de acelerar los procesos que correspondan. No habrá forma de evitar beber el cáliz de guerra, solo podemos hacer que las formas de esa guerra sean las menos dañosas, pues debe ser más de acciones y operaciones policiales que militares. La FANB, no tiene como hacer ninguna guerra más que disparar o permitir que le disparen a su pueblo inerme que lucha por su libertad, mancillado por la ignominia cubana, rusa y de los sátrapas locales.

Por eso, los chavistas quieren involucrar incautos en una guerra que es de los criminales en el poder, en una guerra total y sangrienta que alarme al mundo para que reprueben a los buenos, los obligados a defenderse, las verdaderas víctimas que todos conocen, pero que con artilugios leguyéricos pretenden desconocer de manera interesada, todos con las pretensiones engañosas de los comunistas, lo de siempre.

En fin, tenemos dos opciones: esclavitud o libertad. Me asusta la claridad del genio de América cuando dijo ante el Congreso de Angostura: “…es más difícil mantener el equilibrio de la libertad, que soportar el yugo de la tiranía”. Por eso los cubanos son esclavos desde hace sesenta años, no es retórica, son esclavos, como está ocurriendo en Venezuela. ¿No saben qué significa comer lo que un maldito quiera y en las cantidades y calidad que disponga y al precio que se le ocurra, esclavos de Venezuela?

Venezolanos: busquemos la verdad en el infinito Padre de la Patria, porque hoy con razón nadie cree en nadie, pero él es una gran referencia de honor, dignidad, heroísmo y verdad.

Que perdidos están muchos y que, necesitados de virtudes, que llaman héroe al que meten preso o al que habla bonito, según el mediocre gusto popular.

Amanecerá y veremos. Dios y la Virgen iluminen y proteja al más enredado de los venezolanos, el Señor presidente Guaidó.

De la Orden de los Caballeros de Fénix,

Santos Luzardo

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